Messi también salvó a Sampaoli
El genio de Lionel Messi salvó a todos. A sus compañeros, a los dirigentes, a la gente y también a Jorge Sampaoli. Porque esta selección no se hizo a imagen y semejanza del DT metódico y revolucionario que debía lograr que “el equipo de todos” se pareciera un poco a la expresión futbolística que se le había visto a su Sevilla o a Chile. Lo que no habían podido Gerardo Martino y Edgardo Bauza.
El único proyecto de “Sampa”, contratado por la AFA de Claudio “Chiqui” Tapia y siendo su gran apuesta, fue la urgencia de clasificar a Argentina rezándole al gran “Leo” y sin otro argumento que sumar jugadores que, como supo decir el cordobés Dybala, jugaban “en la misma posición” y que terminaron siendo más obstáculos para el crack que los socios pretendidos. Sin dejar de mencionar a jugadores fetiches como Acuña, a quien paseó por varias posiciones. Tantos cambios contagiaron incertidumbre a los jugadores, siendo que el valor que más necesitaban era la confianza.
Y también se generaron ciertos desequilibrios defensivos como los sucedidos contra Venezuela y Perú. Pero lo más importante es que jamás pudo solucionar la escena de Messi enfrentándose a cuatro o cinco rivales y a 40 metros del arco. La excepción que se convertía en regla. Una situación que exigía a Messi ser la suma de su talento, el de Maradona y el de Kempes.
Y anoche lo fue. El propio Messi venció a Ecuador. Hizo esos tres goles y nos metió de cabeza en el Mundial. Las conversiones, una mejor que la otra, taparon todo.
Hasta aquellas imágenes que del reprochable e increíble prólogo que protagonizaron las dudas del DT al probar tres equipos distintos y permitir la presencia del brujo Manuel para sumar su aporte. Fue grotesco verlo como reconocía el estadio Atahualpa de Quito con una credencial de la AFA y la Fifa, como si fuera un jugador más. ¿Qué habrá pensado el DT sobre el aporte del chamán después del gol de Ibarra a los 38 segundos de juego? Lo cierto es que la sensación que dio Sampaoli siempre fue la de estar condicionado. Por sus cambios constantes pero también por los dirigentes. Al segundo de los cuatro partidos que dirigió, los directivos mudaron la localía del estadio de River al de Boca, para que Argentina ganara con la gente y con la presencia de varios jugadores xeneizes. Messi hizo todo y Argentina logró clasificarse al Mundial. Sampaoli saltó y festejó como uno más. Messi también lo salvó.
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