Messi está bien y volverá a entrenarse el sábado
“Lío” trabajará hoy y mañana en forma diferenciada en el gimnasio. Ayer sufrió un golpe en su rodilla izquierda y preocupó a todos. No descartan que el domingo juegue ante el Betis.
Lionel Messi se ejercitó esta mañana en el gimnasio y no volverá a entrenar con el resto del equipo de Barcelona hasta el sábado, que será cuando los servicios médicos y el cuerpo técnico decidirán si está disponible para el partido ante el Betis, del domingo.
El jugador rosarino llegó esta mañana a la ciudad deportiva con aparente normalidad, sin mostrar síntomas de dolor ni molestias.
Messi sufrió ayer "una contusión en la rodilla izquierda", lesión que se produjo cuando finalizaba el partido que su equipo, Barcelona de España, igualó ayer 0-0 con Benfica de Portugal, por la Liga de Campeones de Europa.
El parte médico oficial de la entidad catalana dio cuenta anoche que el delantero rosarino está afectado “por una contusión en la cara externa de su rodilla izquierda”.
"La evolución clínica marcará la disponibilidad del jugador para el próximo partido, domingo contra Betis", añadió el parte difundido por el club azulgrana.
"Como digo siempre, para mí no es una obsesión el récord. Escuché a los compañeros diciendo que me iban a ayudar y todos los goles son con la ayuda de ellos. No estoy preocupado. Sería muy lindo porque queda ahí y por la estadística".
Este jueves, horas después del parte médico alentador, el propio Messi brindó una conferencia de prensa y contó cómo vivió la situación: "En el momento en que sentí el golpe, pensé en lo peor. Pero por suerte fue sólo eso, me podía haber pasado en un entrenamiento", aclaró en principio.
Y continuó: "Pensé que era la última pelota que tocaba por mucho tiempo después del dolor que tenía. A pesar del dolor intenté pegarla. No tenia ni fuerza para levantar la pelota, pero la vi y quise jugármela".
Messi no fue titular en el equipo dirigido por Tito Vilanova, que estaba clasificado de antemano para la segunda fase del certamen continental. Con la pretensión de superar el récord que tiene en su poder el otrora goleador alemán Gerd Müller (85 goles en 1972), Messi saltó a la cancha a los 13 minutos de la segunda parte, en reemplazo de Rafinha.
“La Pulga” no tuvo muchas acciones destacadas en el curso de un partido que se encuadró dentro de la monotonía y que no contó con demasiadas aristas para la emoción. Apenas un tiro libre que ejecutó y que contuvo bien el arquero Artur se inscribió como el único remate franco que Messi dispuso para convertir el gol número 85 en este fantástico 2012 para su cuenta personal.
Sin embargo, a los 39 minutos del complemento, el crack partió en posición adelantada y encaró para irse mano a mano con el guardavallas portugués. Cuando Messi intentó hacer un autopase para eludir al arquero, se produjo una pequeña fricción entre ambos, de la que el “10” buscó abrirse con una corta gambeta hacia su derecha. Pese al dolor que debe haber sentido, Lionel ensayó un disparo hacia el arco que detuvo el cuidapalos arrojándose casi sobre la misma raya.
Apenas consumado el tiro al arco, el rosarino cayó al piso y el gesto de dolor fue inmediato. Empezó a tomarse la rodilla izquierda hasta que ingresó el carrito de la sanidad. Después de menos de un minuto en el piso, Messi fue subido a la camilla y abandonó el campo de juego, en medio del silencio sepulcral de preocupación que invadía al Camp Nou.
A esa altura, Barcelona jugaba con 10 hombres (ya había hecho los tres cambios) pero lo que menos importaba era el resultado del encuentro con el conjunto portugués que, de hecho, no pudo alcanzar la clasificación a la segunda ronda, por la victoria del Celtic Glasgow de Escocia sobre el Spartak Moscú de Rusia.
La última lesión importante de Messi fue hace tres años, aproximadamente, cuando una fuerte entrada del defensor checo Thomas Ujfalusi (en aquel entonces en Atlético de Madrid) le provocó una “distensión” en los ligamentos laterales interno y externo del tobillo derecho.
