A media voz: la despedida de Wanchope, sus gestos y un juvenil que "pagó los platos rotos de otro"
Ramón Ábila tuvo una despedida soñada. Entró, le hicieron el penal y lo convirtió. Además, un joven de un club fue increpado por un directivo.
Todos querían la linda despedida
El domingo a la noche había una onda muy positiva en Alta Córdoba para que Ramón Ábila se despidiera de la mejor manera de Instituto. Por eso, luego de que le cometieron el penal, y cuando se aprestaba a ejecutarlo, llamó la atención que varios jugadores de Sportivo Belgrano le señalaban que pateara el penal para un lado. Hacia allí fue la pelota, pero parece que el único que no vio las señas fue el arquero Rigamonti, del Verde, quien poco hizo para atajar el tiro. Todo sea por “Wanchope”...
La molestia que pagó un juvenil
El dirigente estaba más que enojado con el representante del juvenil, que en realidad no es el representante sino un intermediario. A tal punto llegó la molestia, que echó al juvenil hijo del empresario de la práctica de su división como represalia por la acción del padre, gestión que él consideró desleal. Al final, los dos pibes están por ahora fuera del club: uno en busca de nuevos horizontes tras dudosa salida y el otro pagando los platos rotos de quien mezcló todo.
Los grandes gestos de Ábila
“Plata y miedo nunca tuve”, suele decir Ramón Ábila. Pero ahora que está en la buena y logró ser transferido, el delantero no se olvidó de sus inicios. Y en la millonaria negociación hizo respetar el porcentaje de dos personas (10 para cada una) que lo ayudaron en sus inicios. Se trata de dos empresarios locales (uno del rubro electrodoméstico, hoy allegado a Talleres; el otro, repuestero), quienes aportaron para la llegada de Ábila desde Unión Florida a Instituto. Es más, uno de ellos le dio trabajo al delantero.