A media voz...
La primera CD posquiebra, con fondos. El jugador del Pirata que fue a ver a la "T". El directivo que anticipó el "apriete".
El proceso de normalización institucional de Talleres ha comenzado a sentar sus bases para que cuando se levanta la quiebra, a fines de 2013 o principios de 2014, se realicen las elecciones correspondientes.
Se sabe que el reempadronamiento comenzará en algunos meses y no habrá restricciones, como en Belgrano. Y también el juez, quien está a cargo de la quiebra del club albiazul y la administra con el fideicomiso y el Fondo de Inversión, estudia la posibilidad de entregar a la primera comisión electa posquiebra, parte de los fondos provenientes de la cuota que deberían pagar los afiliados para darse de alta.
La idea es que tenga liquidez en los primeros meses.
Hay lugares donde es mejor no asistir
El jugador de Belgrano no se olvidará nunca del reto que le dio uno de los principales referentes del plantel celeste. Tampoco se olvidará de la mala suerte que tuvo cuando las cámaras de la transmisión televisiva lo escracharon en un paneo por las plateas del Mario Kempes viendo un partido del archirrival de la “B”.
Al muchacho, que es parte del plantel superior aunque jugó muy poco en esta temporada de Primera División, el experimentado compañero “pirata” le intentó explicar los riesgos que implican ese tipo de comportamientos. Ahora habrá que ver si el “consejo” fue entendido por el futbolista.
Esa palabra que aún resuena muy fuerte
El apriete y las amenazas a jugadores del plantel de Instituto ya había sucedido hacía varias horas cuando un testigo recordó un diálogo que escuchó tras el 2-3 con Boca Unidos en la antesala del vestuario glorioso en Corrientes.
Quien hablaba era la misma persona que antes del partido había gestionado el ingreso de barras al estadio. “La verdad, merecerían una apretadita”, dijo con cierta ironía refiriéndose a los jugadores. Lo sucedido en el camino del estadio al aeropuerto fue gravísimo, aunque algunos intentaron bajarle los decibeles. Mientras, la palabra “apriete” aún retumbaba en los oídos del testigo.