A media voz...
Los barras pueden estar muy tranquilos. Ex espía a favor, ahora en contra. No hubo “Gatorei” en el palco del Kempes.
Aún resuena la vergonzosa presencia de barras de Hinchadas Unidas Argentinas el miércoles pasado en Argentina-Brasil, pero nadie se hace cargo del despropósito de custodiarlos. Claro que una solución al flagelo parece lejana si se tiene en cuenta que un funcionario se defendió acusando a dirigentes de Instituto de no denunciar a los violentos.
O que, en Posadas, gente de Talleres se ocupó de que barras que viajaron almorzaran bueno, barato y bonito.
El espía de Bonetto
Carlos Martín es parte del cuerpo técnico de Marcelo Bonetto y una función que cumple es espiar a los futuros rivales del equipo que dirige el cordobés.
Dos semanas atrás, cuando Instituto recibió a Patronato, Martín estuvo en Alta Córdoba espiando a la Gloria que el sábado recibirá a Desamparados de San Juan. El rol que hace para los sanjuaninos antes lo hacía para los cordobeses. Habrá que ver cómo fue el informe... y cómo recibirán a Bonetto.
Bilardo, todo un personaje
Mientras Argentina y Brasil jugaban el Superclásico de las Américas, las bandejas iban y venían en el palco principal del Estadio Kempes.
A falta de otras emociones –la única llegaría casi al final, con la “bicicleta” de Damiao–, los bocaditos y el champagne se transformaron en el principal entretenimiento en ese sector. Hasta que alguien puso el grito en el cielo. “¡Qué pasa acá! ¿Vinimos a comer o a ver un partido?”, exclamó Carlos Bilardo.
