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Mauro Barzola, con los pies sobre la tierra

Es delantero de la 6º de AFA de Talleres, pero sabe bien que en el fútbol la suerte es para unos pocos: por eso, mientras termina el secundario ya piensa en inscribirse en la universidad.

17 de septiembre de 2015 a las 11:11 a. m.
Mauro Barzola, con los pies sobre la tierra
Mauro Barzola, con los pies sobre la tierra.

Aun las llaves que abren un sinfín de puertas, en determinadas cerraduras quedan truncas. Y aunque la pelota suela reunir un universo mágico inabarcable, no siempre es la respuesta a todas las preguntas. Por eso, el mayor desafío de un pibe de inferiores es el de estar preparado por si el fútbol le hace una gambeta macabra y le posterga el sueño que acunó desde siempre: el de ser, algún día, jugador profesional.

Mauro Barzola tiene la lucidez que cualquier papá quisiera advertir en su hijo de 17 años. El delantero de la 6º de AFA de Talleres redobló la apuesta en sus esfuerzos cotidianos y, de un tiempo a este parte, se propuso ponerle al estudio la misma garra que deposita los fines de semana, vestido de azul y blanco, en las áreas rivales. Cuando le quedan meses para terminar el secundario, ya piensa en dar el gran salto académico: quiere, el próximo año, inscribirse en una carrera universitaria.

"Nunca me confié en que lo mío iba a ser el fútbol. Desde el momento en que llegué a Talleres, mis viejos me hablaron que esto iba a ser una opción bastante grande de lo que podría llegar a ser el futuro de mi vida. Pero también me dijeron que no tenía que abandonar nunca el estudio. Gracias a Dios, estoy cursando 6º año y este año termino el secundario. El año que viene quiero inscribirme en una carrera. Estoy viendo los horarios y viendo cuál puede ser. No lo tengo definido todavía, pero pueden ser el Profesorado de Educación Física o Kinesiología. Vamos a ver qué pasa", se entusiasma Mauro, que intenta siempre pensar en frío y mirar más allá de lo que le ofrece el día a día.

El deporte y su extrema profesionalización pueden hacer que un adolescente se sienta un jubilado, y que un joven experimente sensaciones de un atareado trabajador. Cualquier juvenil espera una sola cosa para sentirse realizado: su primer contrato rentado. Y, cuando eso no llega, los nervios empiezan a jugar como titulares. Sin embargo, Barzola pone la bocha debajo de la suela y vuelve a dar una pincelada de carácter: "Uno siempre está tranquilo e intenta nunca perder la cabeza. Recién en este momento empiezan con el contrato a nuestra edad. Tengo dos compañeros que hace cuatro meses les hicieron firmar contrato y son profesionales. Ninguno debutó antes de los 19 años, eso te da tranquilidad. Encima en este momento me toca ser suplente de Catriel Sánchez, uno de los cracks del club, así que la tranquilidad tiene que ser doble. Yo me apoyo mucho en mi familia, ellos son mi sostén, me dan consejos".

Competir con una sonrisa

Controlar la ansiedad, bajar las pulsaciones, disfrutar el momento, vivir cada segundo como si fuera el último. Eso hace Mauro Barzola, el joven que le rinde un tributo a la celebración de la vida. "El plantel se unificó este año, porque el año pasado estábamos divididos entre quienes jugaban en Liga Cordobesa y los que lo hacían en AFA. Entonces estábamos más separados. Pero este año se unificó -explica el atacante del Matador- y uno comparte viajes, momentos, y tiene que disfrutarlos porque no los va a volver a compartir. Estamos disfrutando la adolescencia con un grupo de amigos que comparten un mismo sueño. De los 33, no vamos a llega todos, pero llegarán los que tengan que llegar, los mejores y los que tengan suerte".

Los caminos más atractivos, dicen los que caminaron el mundo, son aquellos desprovistos de cualquier cartelería: nada mejor que descubrir un lugar sin que alguien nos lo anticipe, sin que un fulano nos prive del momento único que contiene la sorpresa. Barzola sabe bien de qué se trata aquello de amar la trama más que el desenlace y, aunque no pueda estar seguro de que vivirá del deporte que lo desvela, lo elige por sobre todas las cosas: "Por el fútbol, uno deja de lado amigos, las juntas de noche y muchas otras cosas. El fútbol en mi vida es todo. Es una pasión inexplicable, no hay palabras para explicarlo".

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