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Martín Zapata, una garantía para Instituto

El volante jugó 46 de los últimos 49 partidos de la Gloria. Trabajo y cuidado personal, sus secretos.

22 de octubre de 2010 a las 08:16 a. m.
Marcos Russo
Martín Zapata, una garantía para Instituto

Martín Zapata llegó como refuerzo a Instituto a mediados de 2009. Desde entonces, el volante estuvo presente en 46 de los 49 encuentros que disputó la Gloria. Apenas se perdió tres: dos por suspensión y uno, el primero del presente torneo, por enfermedad. Los números lo dicen todo: Zapata, es una garantía.

El entrerriano cuenta su secreto: “Primero, gracias a Dios, que no me tocan las lesiones. Es fundamental porque si me lesionara fácil sería peor y me perjudicaría. Creo que la genética me ayuda. Después, la continuidad tiene que ver con el rendimiento y para eso hay que demostrar y luchar para mantener el puesto. Es lo principal para tener regularidad jugando”.

Un esguince de tobillo y fisura de peroné, en 2003, fue la única lesión en la carrera de Martín, de 30 años, que da más detalles sobre su cuidado personal: "Cuando comencé en Unión tenía nutricionista y he aprendido que comiendo bien y cuidándome, a la corta y a la larga va a ser beneficioso. Siempre respeté eso y no creo ser ejemplo de todo, pero sí trato de cuidarme siempre, de comer bien, sano, porque me han enseñado que es la nafta del jugador de fútbol. Si me preguntan, les digo a los más chicos que es la base para lograr un buen nivel físico porque si se come mal o no se descansa, tarde o temprano se pasa factura".

"Uno copia o mira lo que quiere aprender. Si quiero contagiarme de personas que hacen mal las cosas, los sigo, salgo de joda, chupo o como mal... Pero uno trata de hacer las cosas bien y copiar a compañeros que se cuidan y aprender de ellos. Tenemos un 'profe' que nos ayuda mucho, le preguntamos qué hace bien, qué hace mal y nos ayuda a la recuperación y al rendimiento", agregó.

En una charla futbolera, Daniel Primo, actual DT de Sportivo Belgrano, veía en Zapata a un referente positivo que permite apuntalar a los jóvenes en Instituto. “Me pone contento y me da orgullo que un técnico diga eso. Siempre peleo y lucho no para tratar de ser ejemplo, sino para hacer las cosas bien. No soy una persona que no me importa nada el resultado. Siempre trato de luchar por mejorar, por andar bien, por el equipo, por sumar y son cosas que voy transmitiendo y por ahí los más chicos lo pueden captar, o no. Que un técnico que no tuve vea esas cosas buenas y que me ponga de ejemplo es muy lindo”, dijo el ex Unión de Santa Fe.

–¿Cuánto tenés de estado físico y cuánto de experiencia para correr tanto?–A medida que pasan los años, uno tiende a correr mejor. En los primeros años, que jugaba por los carriles, era una máquina de correr de área a área y a veces pasaba inadvertido porque no la tocaba o no tenía tanta trascendencia. Hoy que juego al medio y me toca estar más en contacto con la pelota me gusta muchísimo más y hace que tenga más trascendencia. Obvio que el día que estoy mal con la pelota se me nota. En esos casos trato de suplirlo con entrega, con correr y meter, que también son cosas importantes. Más allá de que me entrene y me cuide, me ayuda mucho el físico, que de por sí es así. Estoy seguro de que si genéticamente no fuera como soy, por más que me la pasara entrenando, no podría correr.

–¿Cómo imaginás el partido con San Martín?–Duro y difícil como todos. Tiene un equipo con buenos jugadores, que por ahí no vienen bien, pero en cualquier momento se pueden destapar y empezar a ganar. Debemos aprovechar la localía y sumar los tres puntos que serán importantes.