Mario Leito: “En Atlético Tucumán no estamos hechos, vamos por la gloria”
El presidente del Decano contó que el 2017 fue bárbaro por los debuts en torneos continentales y por el crecimiento del club. Habló maravillas de Zielinski, de Álvarez y de Sarría, pero quiere el título hoy ante River.
Mario Leito lleva 14 años como presidente de Atlético Tucumán. Vivió el descenso al Argentino A de 2002 como hincha y con un grupo de amigos llegó a presidir el club para llevarlo a escribir las mejores páginas de su historia con el detalle de que varios nombres de nuestro fútbol (algunos descartados por acá) fueron determinantes. Tras el ascenso a Primera División de 2015, los debuts en las copas de 2017 y la clasificación para jugar a la Libertadores 2018, Leito condujo al Decano a la final de la Copa Argentina, en la que hoy, a las 19.15 en Mendoza, enfrentará a River. Y no está hecho porque quiere el primer título en AFA. “Vivimos momentos muy lindos, que no son solamente deportivos sino institucionales. Porque en fútbol no se puede lograr nada como club no estás ordenado, sólido y fuerte”, le dijo Leito a Mundo D.
–¿Está ordenado Atlético?–Sí. Lo estamos. Hemos trabajado mucho en eso. Por eso nos encontramos con estos logros que el club no tenía. Jugamos ya una Copa Libertadores, lo haremos de nuevo el año que viene, también debutamos en la Sudamericana y ahora esta final de la Copa Argentina. Estamos contentos y la gente lo disfruta mucho.
La historia dice que Atlético estaba en el Argentino A, cuando el joven Leito arrancó con su gente. Prometía volver a la B Nacional y aparecía Claudio Sarría, formado en Instituto, como líder de ese primer plantel.
–¿Cómo fue aquel inicio?–Las vivimos a todas. Nos tocaron momentos de mucha angustia en el Federal A porque estábamos en un club totalmente quebrado. Empobrecido, decía. Teníamos deuda concursal y posconcursal, y jugando en la tercera categoría del fútbol argentino. Ahí vino una camada de jugadores que nos ayudó a salir de donde estábamos. Ahí, obviamente estaba "Capé" Sarría. Fue pieza clave. Por su juego, el afecto y el cariño que le tienen los hinchas, le dimos "el Gran Decano", un premio que el club otorga en ocasión de cada aniversario. Yo lo quiero mucho, porque se portó en forma excelente con el club. Fue determinante para Atlético Tucumán y yo, además, valoro a la persona, a su conducta.
–Cuándo el equipo se fue al Argentino A, hoy Federal A, en 2002, ¿qué era Leito?–Hincha. Al club lo tomamos, luego, también en el Argentino A. La primera batalla era subir a la B Nacional y lo logramos en el primer año de presidencia. Luego, ascendimos a Primera en 2009; descendimos y volvimos en 2015. Siempre peleamos. Mi gente se integraba con grupos de amigos y compañeros. Algunos de ellos siguen hasta ahora. Pero la gran mayoría del grupo, está. Pueden cambiar los nombres en la directiva, pero el grupo sostén sigue comprometido. Pudimos crecer, porque hubo cero conflicto en este tiempo. Nadie podrá decir que en los 14 años que llevo ha habido un solo escándalo. Tuvimos la capacidad de contener a todos y marcar el camino para salir. Hubo gente muy comprometida. Hubo un muy buen grupo.
–Ahora le sobran opciones para armar un plantel fuerte para las competiciones locales y continentales, y ni hablar de cuerpos técnicos. ¿Cómo se armó el primer plantel?–Fue muy difícil. El jugador que se destacó en alguna parte sigue otros rumbos. No viene al Norte. Teníamos que buscar a quienes pudieran rendir y triunfar en este medio. Confié en gente amiga y en técnicos para que se armaran buenos equipos. Sostuvimos a los entrenadores cuando mucha gente pedía que los echáramos. Estaba convencido de que se estaba trabajando bien. La gente entendió. El tiempo nos dio la razón y ahora lo valoran. El camino a la gloria estuvo lleno de espinas y baches importantes que hubo que esquivar. Sostenemos los procesos. Mantenemos ese principio. Inclusive, los planteles. Aún cuando hubo algún fracaso deportivo, no armábamos todo de nuevo. Confiamos en lo que tuvimos.
–En 2009, tras el inédito ascenso a Primera, hizo malabares. Usted supo decirnos que subir de categoría implicaba triplicar los contratos. Inclusive los jugadores propios.–Así es. Las cosas que se viven día a día son nuestra responsabilidad. Nuestro sufrimiento, no lo entienden los de afuera. Es la vida del dirigente. Siempre digo que a nosotros nadie nos obligó a estar donde estamos. Lo hacemos por pasión. La dirigencia tiene cosas lindas, pero cosas muy ingratas. En el fútbol, son más los momentos de pena, que de gloria.
–Nombres de nuestro fútbol, algunos descartados por acá, fueron importantes para el proyecto de Atlético…–Nery Leyes terminó de destacarse aquí, lo de Fernando Zampedri... Favio Álvarez no andaba bien, apostamos y confiamos en él. Estábamos convencidos de que iba a andar bien.
–¿Y Ricardo Zielinski?–Atlético Tucumán tuvo equipos que jugaban bien, pero no eran efectivos. La historia con "el Ruso" pocos la saben. Lo íbamos a traer hace siete años. No pudimos cerrarlo, él se va a Patronato de Paraná, en el Nacional B. De ahí se lo lleva Belgrano, que estaba en las últimas posiciones. Lo ascendió a Belgrano, en forma histórica. Ahí dije que habíamos quedado muy lejos. Las vueltas de la vida hicieron que nos encontráramos nuevamente y que pudiera dirigir a Atlético. Estamos conformes y le anticipo algo que ni él sabe. Le voy a ofrecer que firme por un año más, pese a que su contrato está vigente. Lo pondré a su consideración. Valoro mucho el tema humano. En eso, es un caballero y un tipo trabajador. No tiene el casete que dice: "Mirá, si no me traen los jugadores...". Se arregla con lo que tiene. Se da vuelta con lo que vos le das. Esas cosas tienen mucho valor. Tuvimos técnicos a los que quiero mucho. Pero, para mí, el mejor es el que tengo hoy.
–Lavallén se fue a Belgrano por el trabajo que hizo en Atlético Tucumán…–Me alegro que le vaya bien. Es buena gente. Lo sigo a Belgrano y viene jugando de otra manera con Lavallén. Se lo merece.
–¿Está hecho con llegar a la final de Copa Argentina?–No, claro que no. Nos estamos preparando para copar Mendoza y le vamos a dar batalla a River. Vamos por la gloria. En lo institucional, tenemos muchas carencias. Estamos atrasados dos décadas con respecto al fútbol nacional. Vamos remontando. Somos un modelo a seguir. Hicimos una apuesta muy grande que es la de jugar en AFA con nuestro chicos y hoy compramos un predio de 20 hectáreas en el que haremos 10 campos de juego. Realizaremos vestuarios, el albergue, comedores, gimnasios. Estamos armando el proyecto y trabajaremos mucho con la infraestructura que nos falta para que las carencias que tenemos, no sean tantas.