Mario Cavagliato: No se respetó al socio de Instituto
Dolido. El exdirectivo de la Gloria entiende que la directiva desoyó el voto de la asamblea. Dice que se cansó y que el grupo de apoyo no colaborará más. Quiere que todos los sectores se unan.
Mario Cavagliato es un apasionado del básquet, pero más de Instituto. Por eso, a pesar de haber renunciado a la comisión directiva de Juan Carlos Barrera por diferencias políticas, nunca dejó de involucrarse en la vida del club. Siguió ligado al básquet y, tras la salida del expresidente, en medio de una crisis económica, inició junto a otros reconocidos directivos lo que se denominó "grupo de apoyo".
Esta comitiva se autocomprometió a ayudar económicamente a la directiva de Daniel Peralta hasta la realización de la asamblea extraordinaria. Y, aunque podrían haber continuado con el apoyo, tras la decisión dirigencial de postergar el llamado a la convocatoria de acreedores, hizo que este grupo se replanteara la situación.
De todo esto habló Cavagliato con Mundo D.
–¿Cómo sigue todo después de que la comisión directiva del club solicitara que el pedido de convocatoria fuera presentada por la nueva conducción que se elija?
–Cuando empezamos con el grupo de apoyo, que somos cinco miembros, teníamos la idea que, en medio de la crisis económica y la salida de (Juan Carlos) Barrera, el club pudiera llegar a la asamblea extraordinaria en paz. No pusimos ninguna condición. Ese día nos reunimos 30 personas, después quedamos cinco y todos decidimos que se llamara a la convocatoria de acreedores y a elecciones anticipadas. Eso se respetó y el domingo pasado se hizo la asamblea, que es soberana. Pero no se respetó al socio, que es quien manda y el voto de la asamblea, que es el que decide. No sé qué pasó en la semana que esto no se respetó, pero no me sorprende con todos las idas y vueltas políticas que viene soportando el club.
–Usted apoya el pedido de convocatoria. ¿No es arriesgado, ya que una pequeña falla puede derivar en la quiebra?
–Una convocatoria de acreedores es llamar a las personas que se les debe para intentar pagarles. O sea, si los llamás es porque tu intención es pagar. Cuando uno no convoca, no paga. Cuando decidimos entre todos los grupos llamar a una convocatoria, fue para, primero, salvaguardar los nombres de algunas o todas las personas involucradas, cuestión que tendrá que decir la Justicia. Y segundo, para salvaguardar los bienes del club.
–¿No hay otra solución?
–Si el club no tiene problemas económicos hasta el 23 de febrero, en buena hora; si no, serán responsables quienes no escucharon a los socios. Si hay una convocatoria, la comisión que ingrese tendrá un par de años de tranquilidad para disponer de los bienes del club e impulsar un buen proyecto institucional.
–¿Por qué cree que la comisión no acató lo que decidió la asamblea, por mayoría de sus socios?
–Tengo mis propias conclusiones pero voy a esperar el momento para decirlas, pero no se puede desoír al socio y a la asamblea, que es el verdadero dueño del club. Nosotros como grupo de apoyo hemos llegado hasta acá.
–¿O sea que el grupo de apoyo ya no estará más?
–Nosotros nos habíamos comprometido para ayudar hasta la asamblea, cuando el socio debía decidir sobre el futuro. No teníamos ningún compromiso para después de ella. Yo he dicho que llegaba hasta el 15 de diciembre y evidentemente en estas condiciones no se puede seguir trabajando.
–¿Qué va a pasar después de las elecciones? ¿Será candidato?
–Instituto tendría que buscar un consenso y una unidad de gente que sea capaz, joven, honesta y que quiera al club para poder salir adelante. Si esto se da, yo voy a volver a apoyar al club. Hoy no estoy con ganas ni con ánimo de apoyar a un proyecto que no escucha y desobedece al socio.
–¿Qué le diría al socio?
–Al pobre y sufrido socio de Instituto que quiere al club, que luche por él. En la vida siempre hay que luchar y aunque se pierda alguna batalla no se puede abandonar porque a esta institución no la saca una persona, sino todos juntos.