La mansedumbre del felino
María Andrea Miranda es la Colombiana que enfrentará a Carolina Chapita Gutiérrez. Conocé un poco más sobre ella.
Cuando María Andrea Miranda, con 16 años, se asomó al boxeo en Cartagena, por el Caribe colombiano empezó a instalarse un rumor que llevaba la intención de vender una imagen temible, espectral, inhumana. Se decía que María Andrea, café cargado en la piel, se balanceaba sobre el ring como una pantera y sus ojos delataban el instinto asesino con que acechaba a la víctima. Inventos de quienes la vieron ganar las primeras peleas. En Colombia, el boxeo también es una forma honrosa de ganarse la vida.
Aclaró ¿aclaró? Gilberto Jesús Mendoza Jr., vicepresidente de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), que los campeones interinos serían considerados retadores obligatorios. Sin embargo, agregó que Carolina "Chapita" Gutiérrez -en realidad campeona interina supermosca- seguirá siendo reconocida como campeona mundial mandataria de la campeona regular, que es la japonesa Tenkai Tsunami. En tanto, autorizó una defensa opcional de la cordobesa que se cumplirá mañana en el Polideportivo de la Unidad Turística de Embalse, Río Tercero. A una semana de estar un año inactiva, "Chapita" arriesgará por tercera vez su cinturón ecuménico.
Miranda. "La Pantera" tiene dos sellos de la aduana argentina en su pasaporte. Siete años atrás, como pluma, desafió a "la Tigresa" Acuña (Wiba) en Formosa por la corona vacante. Hace 10 meses retó en supergallo a Yésica Marcos (AMB) en Mendoza. Perdió las dos peleas. Asimismo, mantuvo con la mejicana Jackie Nava (CMB) y la alemana Ina Menzer (Wibf) sendos choques adversos por títulos mundiales. El de mañana, frente a Carolina Gutierrez, será su quinto intento por alcanzar un campeonato."La Pantera". María Andrea (14-6-0/9 KO) tiene ahora 27 años. Cedió el invicto ante "la Tigresa" Acuña cuando contaba 21 primaveras (nació en septiembre), en su primera excursión al extranjero y sin nunca haber combatido a 10 vueltas. Desde entonces, la astucia que la asemejara a una pantera fue perdiéndose como el color de las fotos, como el instinto domesticado en el zoológico.

