Luna le iluminó la noche a River
El Millonario ganó con dos goles del “Chino”. Los de Ramón perdían 1-0 hasta los 40 minutos del segundo tiempo, pero lo dieron vuelta en un final a puro gol.
El partido reventó en los últimos cinco minutos. Y convirtió los murmullos inquietos de un estadio Monumental casi repleto en un alarido multitudinario de inmensa felicidad.
A los 39 del segundo tiempo, Tigre ganaba 1-0 y sostenía con esfuerzo, pero también con inteligencia, los embates desesperados de River en procura del empate. Cinco minutos después, fue otro el escenario.
Un cabezazo y una arremetida furiosa de Carlos Luna y un zurdazo cruzado y violento de Juan Manuel Iturbe le dieron a River una victoria sufrida que lo instaló junto a Lanús en la punta del Torneo Inicial.
El gol de penal de Matías Pérez García en la pelota final del encuentro, apenas si decoró un resultado que bailoteó para un lado y para el otro y que terminó yéndose a los brazos del equipo que lo buscó hasta lo último, no siempre con las ideas claras.
Ganó bien River. Y es posible que Ramón Díaz reclame su cuota de responsabilidad en el vibrante triunfo. Luna e Iturbe vinieron desde el banco e hicieron lo que de ellos se esperaba: dar vuelta como una media un trámite que se le había complicado demasiado.
Iturbe entró por Lanzini, un minuto después del gol de Alejandro Donati para Tigre y aportó, tirado sobre la izquierda, velocidad y cambio de ritmo a un ataque apurado y confuso que chocaba y no llegaba.
“El Chino” Luna, por su parte, ingresó por David Trezeguet para jugar la última media hora. Y haciendo cumplir otra vez la cruel ley del ex, en apenas tres minutos, transformó el 0-1 en un 2-1. A los 39, peinó un centro de Rodrigo Mora desde la derecha y dejó a mitad de camino la salida apresurada del arquero Damián Albil.
Y a los 42, a la carrera y sobre la línea, mandó a la red una media vuelta de Rodrigo Mora que se había escurrido por entre las piernas del guardavalla de Tigre.
Algo más que cambios
Pero hubo bastante más en el partido que un par de cambios que dieron resultado. Y habrá que decir que el orden y la inteligencia de Tigre lo tuvieron a raya a River hasta la reacción del final y bien pudieron haberle dado la victoria.
Esperándolo bien plantado en el medio y poniendo rápido la pelota a espaldas de Cristian Ledesma para sus tres delanteros, Lucas Janson, Leandro Leguizamón y el habilísimo y elegante Rubén Botta, el equipo que dirige “Pipo” Gorosito controló a los millonarios y alcanzó a ponerse en ventaja con el gol de Alejandro Donatti a los 9 minutos, tras un tiro libre impecablemente ejecutado por Botta.
Es más: cinco minutos más tarde de ese gol, Leguizamón quedó mano a mano con Marcelo Barovero, quiso eludirlo y el arquero cordobés de River terminó quedándose con la pelota en sus manos.
El 2-0 hubiera significado un mazazo casi definitivo para River. Pero como el fútbol se comenta desde la realidad y no a partir de la conjetura, pasó lo que pasó. Tigre perdió la pelota y se retrasó en exceso.
Al talento con inclinación a la suficiencia de Botta lo detuvieron con manotazos y puntapiés y River se vino encima. A puro carrera, centro y pelotazo. Pero cada vez más cerca del arco de Albil.
Y con la movilidad y habilidad del uruguayo Rodrigo Mora como recurso más peligroso. Albil pintó para figura cuando le sacó un zurdazo abajo a Iturbe y luego, un remate de Mora que se le colaba por arriba.
Pero no dio la mejor respuesta en los dos primeros goles de River y sin querer, le abrió camino a la potente resurrección millonaria. Después, el gol de Iturbe, la expulsión de Botta y el descuento de penal de Pérez García, le dieron el remate emotivo a una noche futbolera en la que pasó de todo.
Y en la que River, terminó celebrando más que por su fútbol, por una cuestión de fe. Desde la llegada de Ramón Díaz, soplan otros vientos en el Monumental. Donde antes, reinaba el pesimismo y la depresión, ahora manda el optimismo. Quizás por eso haya ganado un partido que bien cerca estuvo de perder.