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Los Shaffer y la escuela de fútbol de Villa Urquiza

Padre e hijo ayudan a los niños del barrio. Ayer despidieron el año en el Mario Kempes.

18 de diciembre de 2013 a las 09:28 a. m.
Los Shaffer y la escuela de fútbol de Villa Urquiza
Movida. Shaffer, junto con su hijo, les enseñan a jugar a los niños y los contienen.

Los Shaffer cumplieron varios sueños juntos. "El Pelado" tuvo el orgullo de que su hijo fuera, actual lateral de Talleres, jugador como él; ambos estuvieron juntos en Escuela Presidente Roca y se dieron el gusto de conocer Europa cuando "el Peladito" jugó para el Benfica campeón de Portugal con Aimar y Saviola. Sin embargo, el sueño compartido más importante fue el que disparó el hecho de haberse criado en Villa Urquiza, una de las zonas más bravas de la ciudad.

Allí Shaffer padre, quien pasó de Juniors a jugar en Talleres en Primera en 1992, y su hijo crearon la escuela de fútbol de Villa Urquiza donde van menores entre 3 y 15 años a practicar en un terreno que cedió el empresario Jorge Petrone y que ellos se encargaron de limpiar. Y cuando se termina la práctica, todos pasan a merendar en el comedor La Casita del Sol, que queda al frente.

"La vida es difícil. Pero acá hay gente muy buena, que busca salir de todo. Arrancamos en 2006 con 12 chicos. Ahora somos 100. Entrenamos tres veces por semana, en un lugar muy humilde. Al frente, en el comedor, les damos la merienda lunes, miércoles, jueves y viernes, para que al menos se vayan con algo en la panza. Nos ayuda la gente de 'Vaso de Leche', que hace mucho por los chicos de Córdoba. También les proveemos ropa. La idea es sacar a los pibes de la calle, hay cosas buenas en el deporte. El fútbol salva. Nos ayuda la Agencia Córdoba Deportes con camisetas, y pelotas. Lo mejor es cuando llegan los pibes. ¿Lo triste? Cuando alguno falta o no viene más", dice Shaffer padre.

Despedida de año

Y en esa lucha diaria, ayer fue un día de fiesta. Más de 120 niños de la escuela de fútbol de Villa Urquiza, disfrutaron de un cierre de año a puro fútbol en la cancha auxiliar del estadio Mario Alberto Kempes.

Los chicos fueron acompañados por los profesores, muchas madres y también por jóvenes voluntarios que se hicieron un espacio para ayudar a los pibes. Las canchitas esperaban por ellos y los chicos comenzaron a pelotear ni bien bajaron del ómnibus.

El fútbol se interrumpió cerca del mediodía, hasta que las hamburguesas ya estaban listas. Los chicos se formaron en grupos, de acuerdo a sus edades, “Los chicos de la escuelita se caracterizan por su buena conducta, el respeto hacia los otros”, comentó Shaffer.

El "gracias", acompañado de una sonrisa, se reiteró cada vez que las mamás o "profes" les entregaban hamburguesas o gaseosas.

El postre con palitos helados refrescó la jornada y la sorpresa mayor llegó con un fútbol de regalo para cada niño.

Esta escuela funciona desde hace siete años en Villa Urquiza, los lunes, miércoles, jueves y viernes por la tarde. “Como todos los años poder venir al Kempes con los niños es un premio para ellos. Me piden por favor seguir jugando en el césped y para ellos es algo inolvidable.

También tenemos niñas que no te das una idea como juegan. Los padres se acercan. Necesitamos de ellos. La satisfacción es ver a un pibe reír. Que pueda ser feliz”, contó Shaffer, impulsor de esta escuela junto con su hijo.

Y al tiempo de hablarles a los chicos recalcó la importancia de agradecer a quienes hacen posible la escuela, a quienes están comprometidos en el proyecto.

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