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“Los rivales dicen: qué lindo sería jugar en Talleres”, cuenta Diego Martínez

El goleador, en el banco. “El Negro” dijo que no hay titulares ni suplentes y que la adrenalina le impidió dormir más de tres horas luego de Mitre.

02 de diciembre de 2014 a las 10:59 a. m.
“Los rivales dicen: qué lindo sería jugar en Talleres”, cuenta Diego Martínez
Diego Martínez, goleador en Talleres. (Foto: Pedro Castillo)

Convertir es todo para el goleador. No importa la condición. Siendo titular o suplente, amparado por la táctica y no tanto, definiendo con un pase a la red o con un grado de dificultad cierto. Para los especialistas lo es todo y el puesto no admite depresiones ni siestas. "Siempre entro pensando que una me va a quedar", afirma Diego Martínez, quien convirtió en el 2-2 ante Mitre de Santiago del Estero, al que el domingo Talleres dejó en el camino por penales (4-3).

¿El dato? Ese tanto lo convirtió en el goleador albiazul ya que anotó seis veces contra cinco y dos, de Marcos Godoy y el pibe Victorio Ramis, respectivamente, quienes hoy son los delanteros titulares elegidos por el entrenador Ángel Guillermo Hoyos.

Martínez convirtió en gol, la mejor jugada de Talleres, cuando la trajo Favio Álvarez y Víctor Beraldi lo asistió con un centro bárbaro y así Martínez, quien había ingresado hacía un ratito, pudo darse razón en aquello de que “alguna” le iba a quedar para definir.

–Después de un partido así, en el que se sigue concentrado, ¿a qué hora se duermen?–Concentramos con Marcelo Herrera. Nos habremos dormido a las 3.30 y tres horas después ya estaba despierto. No pude dormir más. La adrenalina todavía te dura. Es la realidad. Vivimos mucha tensión por el partido. Los vaivenes del marcador y también por la definición con los tiros penales. El trámite del juego también fue cambiante. Por eso cuesta dormir.

Desgaste

Martínez y varios jugadores más fueron llegando en distintos horarios al entrenamiento de ayer, el primero que se hizo con vista al juego de ida ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza a jugarse mañana. Ayer fue día de ejercicios regenerativos y varios jugadores tuvieron que ir a un instituto en el que se sometieron a una cámara hiperbárica para prevenir lesiones. Ezequiel Barrionuevo, Patricio Rodríguez, Nicolás Schenone y Gabriel Carabajal son sensibles bajas para un equipo que debe definir un ascenso en dos partidos. “Todo cuesta. Se deja todo”, dice Martínez.

"Todo el mundo quiere ganar jugando bien. Pero a veces se hace imposible. Siempre lo voy a decir. Talleres es un club grande y todos los rivales que lo enfrentan sacan a relucir un plus", remarca Martínez.

–Se sufrió demasiado ante un rival que les jugó al error...–Todo el mundo quiere ganar jugando bien. Pero a veces se hace imposible. Siempre lo voy a decir. Talleres es un club grande y todos los rivales que lo enfrentan sacan a relucir un plus. Saben que por ahí no van a venir a jugar más al Kempes y no van a poder enfrentar más a Talleres. Cuando vienen acá, ven el marco con tanta gente con treinta mil personas. Que es una locura. Los mismos colegas, los jugadores, te dicen en medio del partido: "Qué lindo sería jugar acá". Por el entorno por la gente, por cómo se alienta. Eso hace que ellos se agranden más. Cuando vas a jugar de visitante, los rivales también te juegan a muerte.

–La euforia llegó después del 2-2 de Ramis y cuando Marcos Godoy metió selló la definición. De los insultos al festejo hubo sólo un paso. ¿Cómo viven eso?–Pero pudimos pasar y fue lo importante. A la gente se la entiende. Todos sabemos cuál es el objetivo que tenemos que lograr.

–Carlos Roldán, DT de Mitre, sacó a Parisi y luego metió a dos defensores para aguantar. ¿Eso los agrandó a ustedes?–Son cosas del juego. Nosotros teníamos muchos delanteros y eso obligó al DT rival a tomar precauciones.

Goleador

La historia se repite en todos los partidos desde que se inició la era Hoyos. El micro llega al vestuario, el entrenador baja, pega la formación en una pared y allí los jugadores se enteran si juegan o no. En los últimos partidos, Martínez tuvo que ir al banco, pero desde allí saltó para convertir y cortar una racha de siete partidos: no lo hacía desde el partido con Ferro Carril Oeste de General Pico (La Pampa).

–Convertiste tu sexto gol en el partido con Mitre, el que te convierte en goleador del equipo y lo hiciste siendo suplente...–Es la realidad, yo no digo nada. Pero acá no hay ni titulares ni suplentes.

–¿Alguna rutina acompaña tu preparación?–Entro pensando que me va a quedar una. Siempre es así. El partido estaba complicado y los centros llovían sobre el área de los santiagueños. Sabía que me iba a quedar una. Fue una buena jugada que armaron entre Álvarez y Beraldi, que puso un buen centro.

–Vienen los partidos con Gimnasia y Esgrima de Mendoza. ¿Cómo termina todo?–Esto tiene que terminar en un final feliz. Acá hay un grupo bárbaro que está dejando todo para lograr el objetivo.

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