Los juveniles, el argumento con el que la AFA rompió más de una huelga de profesionales
En 1975, la AFA y los clubes recurrieron a los pibes para disolver un reclamo gremial. ya lo había hecho en 1971. El ascenso lo hace hoy.
Apostar a los juveniles. El reclamo del hincha se hace oír cada vez que un equipo pasa un mal momento con los futbolistas consagrados. Meter mano a las divisiones formativas suele ser el remedio que oficia de parche en una situación conflictiva.
Pero la “receta” no es propiedad exclusiva de los clubes. La AFA también recurrió más de una vez a los juveniles para apagar algún incendio generado en sus negociaciones con Futbolistas Argentinos Agremiados.
En esa disputa de intereses, muchas veces los dirigentes no titubean en mandar como “fuerza de choque” a las jóvenes promesas de nuestro fútbol. La idea: romper una huelga sin medir consecuencias. Porque no es lo mismo “que jueguen los juveniles” a “jugar con los juveniles”.
Ayer, como en 1971 y en 1975, se especuló con echar mano a los chicos. Al final, la Primera División decidió no jugar con juveniles. Sí lo harán en la B Metropolitana, en la Primera C y en la Primera D.
Juveniles rompehuelgas
Rubén Norberto Bruno, un volante de la Tercera de River, fue uno de los chicos participantes de la última vez que el fútbol recurrió de manera masiva a las divisiones menores (1975).
Fue el autor del gol del triunfo sobre Argentinos Juniors que le dio el título al Millonario después de 18 años de sequía. La firma de un convenio colectivo con mejoras para los jugadores había sido el detonante del conflicto.
"Haber jugado ese partido nos perjudicó", sostuvo Bruno tiempo después, convertido en una promesa que nunca explotó.
"Las listas de los equipos de Argentinos y de River que jugaron ese día estuvieron en la puerta de Agremiados durante mucho tiempo, como diciendo 'estos jugadores no pueden jugar'. Nos trataron de rompehuelgas y carneros", recordó en diciembre de 2014 al portal El Equipo, de Deportea.
Y algo de verdad debe tener la sentencia, porque de todos los protagonistas de esa noche sólo tuvieron trascendencia, y no en River precisamente, el arquero Alberto Vivalda y el defensor Rodolfo Raffaelli. Para la mayoría, fue debut y despedida.
En la misma jornada, Racing (con chicos de 14 y 15 años) perdió 10-0 con la reserva de Rosario Central, en un partido en el que se vendieron cinco entradas y al cual se “colaron” luego unos 2.000 hinchas, “con derecho” a no pagar entradas para ver juveniles.
Faltaban tres años para que Argentina organizara el Mundial ‘78 y el fútbol nacional mostraba su peor perfil: el de la improvisación
