Los clubes de Córdoba entendieron la importancia de un buen semillero
La opinión del editor de Mundo D, Guillermo Puente.
Talleres, Belgrano e Instituto tienen algo en común. Que los unifica. Además de ser los tres clubes más populares de Córdoba, los tres tienen la necesidad insoslayable de generar ingresos genuinos para poder subsistir.
Y una posibilidad cierta, quizá la más importante, es la inversión (no el gasto) en divisiones inferiores. Porque esa es la mejor fábrica para generar a aquellos futbolistas que el día de mañana pueden ser transferidos en cifras millonarias.
Ayer se dio el debut de Silvio Romero (surgió de La Agustina de Instituto) en Independiente. Hoy se dará la presentación de Emanuel Reynoso (del semillero de Talleres) en Boca.
Y la lista puede seguir con Lucas Zelarayán (de Belgrano a Tigres de México), Paulo Dybala (de la Gloria al fútbol italiano), Emiliano Rigoni (del Pirata al Rojo, y de ahí al Zenit de Rusia), Cristian Pavón, Ramón Ábila, Gonzalo Maroni, Julio Buffarini (los tres hoy en Boca), Franco Vázquez, Javier Pastore... Todos menores de 30 años, que se formaron en las inferiores de los clubes cordobeses y hoy son una realidad en sus respectivos clubes. Algunos con chances ciertas de ir al Mundial.
En su momento se destacaron en Belgrano, en Talleres o en Instituto. Y explotaron en otros clubes. Pero salieron de acá. De cada predio donde se intenta formar a buenas personas y a mejores futbolistas.
Ahí está la clave. Que nuestros clubes sean receptores de los talentos que surgen en esta región del país. En otra época, los chicos priorizaban irse a los clubes de Rosario, de Santa Fe o de Buenos Aires directamente. Buscaban estructuras sólidas, que los contengan y que el día de mañana tengan la posibilidad de, si tenían talento y perseverancia, poder llegar al primer equipo del club elegido. Córdoba era la última opción.
Esa percepción cambió. Y en hora buena que sucedió eso. Quizá porque entendieron nuestros clubes la importancia de un buen semillero. Ahora bien, falta una parte todavía. No puede ser que por temporada vengan de a 15 refuerzos, más o menos, para mejorar el primer plantel. Ahí está la próxima etapa de crecimiento. Vaya desafío.

