Lo que ni Messi alcanza a disimular en la selección argentina
Cuestión de fondo. Más allá del peso específico de “la Pulga”, hay variantes para jugar y hacer goles. El dilema es encontrar el equilibrio. Quedan ocho meses para la cita mundialista.
"Messi es insustituible. Es el mejor jugador del mundo y siempre lo vamos a extrañar cuando no lo tengamos". Por si hiciera falta, Alejandro Sabella volvió a dejar claro ese pensamiento, hoy parte esencial de su ideario futbolístico, durante la reciente estadía en Montevideo.
Claro que esta vez el DT del seleccionado argentino dobló la apuesta y sin ruborizarse admitió que, con "la Pulga" fuera de juego, a su equipo "lo que le queda es disimular esa ausencia lo mejor posible". En todo caso, ese sería el plan B.Pero contrariamente a lo que podría imaginarse, la ausencia del capitán, goleador y emblema del representativo albiceleste en los dos últimos partidos de eliminatorias –ante Perú (3-1) y Uruguay (2-3)–, si bien le quitó brillo a la propuesta, también dejó cosas positivas. En primer lugar, permitió que jugadores como Lavezzi y Palacio ratificaran que tienen peso específico allí donde se definen los partidos y que en el área rival hay vida, o desequilibrio, más allá de Messi, y también de Agüero e Higuaín.
También obligó a buscar, y afortunadamente se encontraron, nuevas variantes para la generación de juego, y provocó que afloraran nuevos liderazgos futbolísticos, quizá habitualmente opacados por la presencia del crack. A tal punto que podría asegurarse, con ocho meses de anticipación, que los cuatro del mediocampo que Sabella presentó el último martes en el Estadio Centenario estarán sí o sí entre los 23 futbolistas que irán al Mundial de Brasil.
La necesidad de jugar sin Messi demostró, fundamentalmente, que hay un reaseguro, sin obviar que es el "10" el jugador que potencia las capacidades de su equipo y que limita las cualidades del rival.
Problema de fondo
Está claro que el respeto que genera Messi, y el cuidado que requiere su presencia en el campo de juego, modifica la propuesta de cualquier adversario.
Pero por más dificultades que le pongan enfrente, en el fútbol nadie renuncia en forma indeclinable a buscar el arco contrario y cada uno a su modo busca, aun en el peor de los casos, sacar provecho de los errores ajenos. Y ahí empiezan los problemas del seleccionado argentino.La cuestión es de fondo, y no es un juego de palabras. O se corrige el funcionamiento defensivo o las chances de nuestro seleccionado quedarán reducidas a convertir más goles que el rival. Ya sucedió en Sudáfrica 2010: cuando a los delanteros se les acabó el encanto, se vino la debacle.
Por el momento, ni el cuarteto titular de la defensa (Zabaleta, Fernández, Garay y Rojo) ni los que son variantes (Campagnaro, Domínguez o Basanta) brindan la solidez necesaria para lograr un equilibrio. Para colmo, no hay muchos más. Revolviendo en todas las ligas del mundo, apenas asoma como un “tapado” Nicolás Burdisso.
¿O por qué no Mascherano de central? Con el tema del arquero la problemática es similar.
Sabella ya les dio las gracias a todos los que jugaron las eliminatorias y adelantó que estos tendrán prioridad sobre los que no fueron llamados. De todos modos, dejó abierta una rendija para algún batacazo: “El fútbol es muy cambiante, no me puedo adelantar”.
“Creo que jugamos mejor de lo que muchos dicen”, se atajó Sabella en Montevideo al hacer un balance de lo que fue el camino hacia el Mundial. “En cuanto a los resultados, nos fue muy bien. Y respecto al rendimiento, en líneas generales creo que refleja los resultados, más allá de que en algunos momentos pasamos algún tipo de zozobra”, puntualizó.
En el horizonte inmediato del seleccionado argentino asoman dos amistosos en Estados Unidos y el bolillero de la Fifa, que empezará a marcarle la cancha de cara al Mundial. Queda un buen tiempo por delante para Brasil 2014, y está claro que completar la lista de los elegidos no es la única tarea pendiente que les queda a Sabella y a sus colaboradores.