Lionel Scaloni y las claves de la transformación de la selección
El entrenador de 43 años disfruta de un invicto de 27 partidos y tiene una urgencia: enfrentar rivales europeos. En su ciclo, lo hizo sólo una vez. De Sampaoli a la “Scaloneta”.
Lo de “la Scaloneta” es más que una denominación. Es una aprobación. Una aceptación. Es la mano en el hombro que la hinchada le puso a Lionel Scaloni. Claro que esa es la foto de hoy. Claro que las fotos van cambiando en el Mundo Fútbol. Lo hacen al ritmo de los resultados.
¿Si Argentina quedaba eliminada con Colombia en las “semis” de la Copa América? ¿Si el equipo perdía mal con Brasil la final en el Maracaná? Todo lo que “podría haber sido” no cuenta porque “lo que pasó” es lo que pasó: con Scaloni como entrenador, la selección argentina volvió a ganar un título que no lograba desde 1993. Y, ahora, en cada estadio en el que juega se escucha el “dale, campeón”. Es un grito de fiesta. Es un grito de desahogo. Es la canción que da cuenta de la liberación que fue para Argentina esa consagración.
En ese contexto, a Scaloni no sólo lo avalaron los resultados. Lo avaló además el abrazo de Lionel Messi en la pos-coronación. Esa bendición genuina del capitán fue la evidencia de lo que, hasta aquel entonces, los resultados no habían oficializado: el grupo de jugadores está bien con Scaloni.

Y no sólo con él. También con el cuerpo técnico que trabaja a su par. Los colaboradores Pablo Aimar, Walter Samuel, Roberto Ayala. Todos, hombres con pasado respetable de selección. A ellos se le agregan el preparador físico Luis Martín, el entrenador de arquero Martín Tocalli y el analista de videos Matías Manna.
Scaloni y los suyos dejaron atrás un aterrizaje repleto de dudas. El nacido en Pujato hace 43 años llegó sospechado de no tener ética al seguir en la selección después de haber formado parte del cuerpo técnico de Jorge Sampaoli en el Mundial Rusia 2018. Encima nunca había dirigido a mayores. Incluso se estrenó en el torneo L’Alcudia como DT de un seleccionado juvenil. Y justo después de la mala experiencia en Rusia.
La banda a Lionel Scaloni
Fue Claudio Tapia, presidente de la AFA, quien lo bancó. Por convicción: por ese núcleo joven de colaboradores con conocimiento de la selección. O conveniencia: porque los técnicos jerarquizados no querían asumir o porque preferían seguir con sus vidas en clubes. Por una o por otra razón o por varias razones más. Pero Tapia bancó a Scaloni.
Y le dio la chance de ir a la Copa América 2019, en Brasil. El arranque fue dramático. Derrota con Colombia y reunión con dardos entre jugadores y sus colaboradores en Belo Horizonte, donde el equipo se mantuvo con chances de milagro al empatar con Paraguay. Ese torneo no terminó en fracaso por dos razones. Porque la derrota 2-0 con Brasil en el Mineirao fue polémica, con fallas arbitrales severas, con el VAR en el centro de la escena. Y porque Scaloni potenció la base del equipo que hoy es “la Scaloneta”: Nicolás Otamendi, Leandro Paredes, Rodrigo de Paul, Giovani Lo Celso, Lautaro Martínez y, sí, Messi.
De hecho, ese 0-2 en “semis” de aquel certamen fue la última derrota de la selección, que ostenta un invicto de 27 partidos. Un racha que lo metió “caminando” al Mundial Qatar 2022. Por supuesto que Scaloni no se quedó atrapado en ese 2019. Era necesario no hacerlo para estar en la Copa del Mundo. Y, con el tiempo, a la base futbolera le agregó al arquero Emiliano Martínez, el defensor Cristian Romero y, fun-da-men-tal, le dio carácter de vital a Ángel Di María (el del gol en la final de Río de Janeiro).
Scaloni, con o sin el elogio de “la Scaloneta”, tiene un mérito: haber logrado que la selección no sea Messi-dependiente. Sí, Messi hace mejores a todos. Pero todos hacen que Messi se sienta mejor, sin tener que ser el mejor todos los partidos. Un Messi de 30 y pico de años ya no estaba listo para ser un hacedor de milagros en cantidades industriales.
Lo que sigue para Scaloni es escalar el Everest. Volver a llevar a la selección a una final de un Mundial. Y tendrá que hacerlo bajo condiciones similares a las de su arribo. Ya sí tiene experiencia, un título y el aval del pueblo futbolero argentino. Lo que NO tiene es la “experiencia” ante los seleccionados que gobiernan el planeta de la pelota: los europeos. Scaloni dirigió en 41 partidos a la selección y en sólo uno enfrentó a un combinado europeo: 2-2 con Alemania, en Dusseldorf el 9 de octubre de 2019. No fue que no haya querido. El contexto mundial de pandemia y del desarrollo de competencias en Europa impidió esa posibilidad.
Pese a esa traba y a la urgencia de medirse ya mismo con lo mejor de lo mejor, Scaloni y Argentina tienen algo vital para ese anhelo mundialista: la confianza en sí mismos.