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Laureano Ludueña, con la ilusión intacta

En el 2007, fue noticia en todo el mundo: lo querían Real Madrid, Barcelona, River y Boca. Tras un paso fallido por España, se volvió al país. Hoy, juega en Lanús.

14 de agosto de 2013 a las 09:23 a. m.
Laureano Ludueña, con la ilusión intacta
Laureano se ganó un lugar en la reserva de Lanús y espera por su chance.

Le pasaron todas. Estuvo a un paso de ser la nueva estrella del fútbol mundial y muy cerca de la frustración. Barcelona, Real Madrid, Boca y River fueron sólo algunos de los clubes que quisieron ficharlo cuando tenía apenas 11 años. Llovieron ofertas, jugosos contratos y falsas promesas. Laureano Ludueña, seis años atrás, fue noticia cuando La Voz del Interior publicó su historia. Tras jugar en el Espanyol de Barcelona, volvió por problemas con quien hizo de intermediario. Hoy, con 17 calendarios, defiende la camiseta de Lanús y sueña con debutar en Primera.

"La nueva perla del fútbol argentino", A name to remember (un nombre para recordar), "El fútbol pelea por un genio argentino de 11 años". Así, de esa forma hablaba la prensa mundial de este joven nacido en Pozo del Molle, que rompía redes en los campeonatos del interior provincial.

“Era chico y lo único que quería era jugar al fútbol. No me daba cuenta de lo que significaba irse afuera”, cuenta, desde Buenos Aires, el delantero cordobés que dio sus primeros pasos en el fútbol como arquero.

Primero fue River, el club de sus amores, y luego Boca -con Ramón Maddoni como coordinador- quienes quisieron ficharlo. Pero llegó la tentadora oferta de Europa: club para el pibe, y trabajo para papá.

Así, los Ludueña abandonaron el país y viajaron al Viejo Continente. Cinco meses más tarde, el paraíso prometido no existió y decidieron volver.

De aquella época en Espanyol de Barcelona, aunque no haya tenido un final feliz, conserva buenos recuerdos: "Más allá de lo que haya pasado, fueron cinco meses muy lindos en los que jugué muy buenos torneos". Sin rencor, prefiere explicar con simpleza lo que paso: "Nos volvimos por cosas de la vida".- ¿Qué le dirías a alguien que tiene la posibilidad de irse a jugar afuera?- Que lo haga. Que siga a su corazón y si eso es lo que le dice, que vaya. Yo no me arrepiento de haber viajado.- ¿A qué aspirás hoy?- Quiero jugar en Primera. Voy a dejar todo para lograrlo y pienso aprovechar todas las oportunidades que me brinda un club grandioso como es este.

El papá se la jugó por él

Tuvo que pelear contra aquellos que primero quieren engordar los bolsillos sin trabajar: los mánagers. Walter Ludueña abandonó su trabajo y viajó a España para acompañar a su pequeño hijo. "Cuando llegué allá, el trabajo que me habían ofrecido era por la mitad de la plata que me habían dicho inicialmente", recuerda el papá de Laureano. Cuando vio que la situación no era la prometida, se quiso volver. Y aparecieron las trabas: "Me dijeron que debía pagar 50 mil euros por los cinco meses que mi hijo había estado jugando". El regreso a Pozo del Molle fue doloroso para el jugador y para él, que quedó en la calle:

"Estuve dos años sin trabajo y viví de changas". Pero la enseñanza es más valiosa que la frustración. Y quiere compartirlo: "A los papás que pasen algo similar, que se asesoren bien. Yo pequé por no preguntar".