Las razones que explican por qué Belgrano no encuentra el rumbo
La “B” no encuentra la salida y en Tucumán no jugó bien. Había logrado empatar, pero perdió sobre la hora. Aún no pudo ganar de visitante.
Los hinchas de Belgrano piden a gritos el final de esta etapa. No dan más. No pueden sus corazones castigados resistir lo que ven fecha tras fecha. Su equipo no es el de otros tiempos, sus jugadores no rinden ni por asomo a la altura de las temporadas pasadas y todo les sale mal.
La derrota en Tucumán por 2 a 1 contra Atlético, precipita el deseo de que esto llegue a su fin cuanto antes. El equipo está al borde del último puesto de la Zona 1 de la Primera División y es una imagen difícil de digerir para quienes están enamorados del Celeste.
Con 13 puntos en 14 partidos, es decir con un porcentual que arroja menos de un punto por encuentro, es el peor semestre desde la llegada del entrenador Ricardo Zielinski al club de barrio Alberdi.
La etapa de prueba para saber quiénes siguen y quiénes se van tiene más nombres en la lista roja que en la azul. Las deudas futbolísticas son altísimas y la necesidad de un cambio de rumbo es insoslayable en el Pirata.
Pero la autocrítica debe arrancar desde arriba hacia abajo. ¿Qué quieren de Belgrano en el futuro? Es la pregunta a responder por los dirigentes, pues a partir de allí podrán buscar el rumbo que necesitan para encausar el camino deportivo que hoy se muestra, al menos, fuera de rumbo.
"El Ruso" Zielinski le dijo a Mundo D que se debía hacer "una radiografía" del plantel para saber "quién estuvo a la altura de la circunstancias". Pero es necesario que todas las partes lo hagan, pues algo no está bien y si es solamente una cuestión de rendimientos, se deberá saber cuáles son los tiempos límites para encontrar respuestas positivas.

Futuro¿Dónde está parado hoy el Pirata en lo deportivo y hacia dónde va? Nadie puede asegurarlo, pues parece haber perdido el rumbo hace rato y alguien debe mover el timón para encausarlo cuanto antes.
No es una cuestión de memoria o de quién dio en tiempos de antaño más que ahora. Es una cuestión de futuro, porque si no se sabe hacia dónde se va, no se puede dilucidar qué se quiere lograr pues el camino se hace desconocido para todos.
Un punto de visitante en lo que va del torneo (jugó siete partidos en esa condición, empató uno y perdió seis), el despedirse de pelear por algo en serio casi en el arranque del campeonato (la ilusión llegó hasta el triunfo contra River en la segunda fecha), un juego que tiene altibajos que lo llevan de partidos aceptables a olvidables de una fecha a otra, los enojos internos y los fastidios generales son una muestra de este andar desorientado que tiene el equipo de Alberdi.
En Tucumán hubo una nueva señal de todo esto. Todos deben pensar a futuro, dirigentes a la hora de resolver hacia dónde ir, jugadores, cuerpo técnico y los simpatizantes. En especial esos que llenan las tribunas, pues tendrán que aguantar dos fechas más para que el final de este olvidable semestre llegue.
