Muchas veces los argentinos somos pesimistas casi por naturaleza, porque estamos acostumbrados que las cosas casi normalmente salgan mal o que las buenas no duren demasiado.
La selección argentina de Lionel Scaloni lleva 29 partidos sin perder, desde aquella semifinal con Brasil en la Copa América de 2019. Ganó en el Maracaná dos años después y con cinco partidos menos clasificó al Mundial del Qatar.
Además, vive un idilio pocas veces visto con la gente. Seguramente habrá que remontarse a los campeonatos de 1978 o 1986 para recordar que el hincha se identifique a fuego con un grupo de futbolistas. Y esta selección lo está logrando.
Gana con Messi, sin Messi, jugando bien, más o menos o regular. Saca resultados aún en condiciones desfavorables y encontró nombres que tienen un romance indescriptible con la gente. Esta selección es tan perfecta que asusta.
Faltan unos 10 meses para el Mundial de Qatar y en el incosciente (y no tanto) colectivo está la idea de que tiene que comenzar lo antes posible porque las cosas tan buenas no suelen durar tanto.
Noviembre parece muy lejos y todavía mucho pueden pasar. Lionel Messi, quien llegará con 35 años, estará atravesando su segundo año en un PSG en el que no logra hacerse el líder. Otros futbolistas seguirán buscando minutos para no perder terreno en la lucha por la lista de 23.
Aquel entrenador sin experiencia que se quedó tras la salida de Jorge Sampaoli y que todos cuestionaban, con argumentos valederos, hoy es el líder de un equipo que prácticamente no tiene fisuras. Cada jugador que entra deja la vida, el compromiso es total y todos aceptan la situación de viajar y, a veces, no jugar ni un minuto.
La perfección no existe, es un ideal, un objetivo a veces absurdo. Este equipo y todo lo que genera alderedor sin dudas se acerca a la perfección. Eso no quiere decir no tenga errores dentro de la cancha o cosas por trabajar, pero sin dudas es lo que muchos entrenadores desean al momento de agarrar una de las mejores selecciones del mundo.
Identidad, compromiso, entrega, son todas palabras que describen a este grupo. Pero también cercanía, popularidad, compañerismo y complicidad. Los jugadores se muestran en las redes tan fanáticos de la selección como aquel que hace horas de cola para tener su entrada.
Genera una ilusión muy grande aún sin haber enfrentado a rivales europeos. Será el gran desafío de este ciclo en la previa del Mundial. Matener ese idilio con la gente y con la pelota, ante las potencias del Viejo Continente.
Allí eso que asusta podría aparecer y adueñarse del pensamiento de la gente, o por el contrario, esa perfección en la que vive la Scaloneta sólo se reforzará.