La seguridad, goleada en el River-Boca
Operativo. Hubo “admisión” para Martín, líder de La 12, pero la barra entró al mando del “segundo”, Mazzaro. Sin pases y custodiada por la Federal, cerró como llegó: haciendo líos. Saldo: 25 heridos.
La escena es habitual. Pero asombra cuando se documenta. Parece ser que lo grave no es que pase, sino que se sepa. La noticia de la aplicación del derecho de admisión a Mauro Martín, líder de la barra de Boca, hacía que jefes policiales se golpearan el pecho e hicieran trascender la noticia.Se podía apreciar que la idea era que esa noticia tapara al agitado trayecto de la caravana de hinchas de Boca entre Casa Amarilla y el Estadio Monumental. El que tuvo su punto violento en cercanías del Hipódromo Argentino, en Palermo, donde hubo pedradas contra hinchas de River, derivando en la intervención de la Policía Federal, lanzando balas de goma.
La exclusión de Martín era como un empate “parcial”, en el día a día contra los violentos. Un aparente 1-1 al que sumaban las coronas negras incautadas y el coche fúnebre que llevaron hinchas de Boca. Además de la bandera negra en Libertador y congreso de River a Boca.
Más tarde, se vino otra goleada. También por TV, como el juego. El ingreso de la barra, más los heridos gravísimos incidentes provocados más tarde (dos heridos graves de seguridad privada), determinaron la nueva derrota.
Del “1 a 1” a la goleada
Martín fue reconocido en uno de los vallados y aunque negó su identidad, fue sometido al sistema biométrico, que lo delató y por eso no se le permitió entrar al estadio para ver el partido. Se le labró un acta y, según fuentes consultadas, se retiró sin resistencia.
Tal como le pasó en Córdoba –fue enviado a la seccional 2ª bis cuando se disponía a ingresar a la Willington y ver el juego ante Belgrano–, el capo de la barra se quedó afuera: fue reconocido en uno de los vallados y aunque negó su identidad, lo delató el sistema biométrico.
Un ratito después, se pudo ver cómo el resto de La 12, conducida por su segundo Maximiliano Mazzaro (lo cuidó tras al tiroteo con la facción que responde a los hermanos Di Zeo, que casi le cuesta la vida en la autopista Rosario-Santa Fe) procedía a su particular ingreso.
Martín no; Mazzaro y la barra sí; aunque en provincia ambos capos sí lo están porque entiende la Aprevide estatal. Malos que son buenos y viceversa, según el lugar y los entes de seguridad competentes.
Se abrió la puerta “J” del Monumental y por allí comenzaron a desfilar cerca de 300 barras, sin entradas, con la presencia de efectivos de la Federal coordinando el ingreso. Con el orden que debería tener el primer equipo de Boca, la barra ingresó con bombos tamaño baño (hasta Martín y otro barra más podrían haber estado ahí) y sus enormes banderas. Sin que se apreciaran cacheos. Luego, llegó la noticia de un nuevo combate en la tribuna Centenario y del saldo final de 25 heridos. Sí, la seguridad fue goleada.

