La realidad de Salvador Cabañas: de estrella mundial a panadero
A cuatro años del dramático episodio que le tocó vivir en México, la exfigura de la selección paraguaya pasa sus días entre el fútbol y el negocio familiar. Lo perdió todo, pero confía en salir adelante.
El 25 de enero de 2010 fue el día en que todo cambió para Salvador Cabañas. Llamado a ser una de las grandes estrellas del fútbol sudamericano y mundial, el delantero del América encontró eclipsada, para siempre, su carrera como futbolista tras recibir un disparo en la cabeza, en un confuso episodio en un bar de México. Hoy, a más de cuatro años de aquel hecho, vive en las inmediaciones de Asunción, trabajando en la panadería de sus padres, luego de perderlo todo.
"Con un pre-contrato para ir a Europa", según el mismo reconoce, y a meses de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, el ariete que era titular indiscutido de la selección paraguaya de Gerardo Martino, seguramente nunca imaginó que hoy, a sus 33 años, estaría atravesando este difícil presente.
"Y bueno, aquí estoy... tratando de recuperarme. Tengo mucha fe a pesar de que perdí todo", dice Cabañas.
"Y bueno, aquí estoy... tratando de recuperarme. Tengo mucha fe a pesar de que perdí todo", cuenta Cabañas, en un reportaje realizado por la Agencia AFP que cita el sitio Terra México.
El otrora goleador de la Copa Libertadores pasa las mañanas en la pequeña panadería que sus padres, Dionisio y Basilia, tienen en la extensión de la casa donde él mismo nació, en la localidad de Itaguá, a 30 kilómetros de la capital paraguaya.
"Repartimos por los alrededores de Itaguá, Ypacarai, San Bernardino (afueras de la capital). Me gusta el trabajo. La gente me reconoce y me pregunta... sobre fútbol, claro", apunta el delantero, quien tras aquel dramático episodio vio como, junto a la fama, poco a poco iban desapareciendo sus pertenencias.
Sobre este tema, su padre cuenta, con dolor: "Le truncaron su vida profesional en el mejor momento de su carrera y después se aprovecharon de él, su propia pareja, su representante y su abogado".
Es que, tras pasar 23 días en terapia intensiva y lograr ganar quizás el partido más importante de su vida, su expareja, María Lorgia Alonso, según el mismo Cabañas denuncia, se alió con su asesor y representante para quedarse con sus bienes. Cabe apuntar que la mujer quedó con la custodia de sus dos hijos: Santiago (13) y Mía Ivonne (9).
Así vive Cabañas, entre el dolor por lo perdido y el trabajo en familia, mientras, además, disfruta de algo de fútbol, puesto que se alistó en el club 12 de Octubre de su localidad, allí donde empezó todo. Y allí donde quiere que todo comience, otra vez.