La pasión no sabe de prohibiciones
Daniel, Nahuel y Nicolás, tres fanáticos que pudieron ingresar al estadio y alentar a Instituto en su triunfo ante Independiente Rivadavia de Mendoza.
"Vos sabés que algo va a pasar, ¿no?". Las palabras de "Sole", la hermana de Nicolás, quedaron en el inconsciente de este joven de 25 años que vive para Instituto. La frase no fue de mala onda, sino que, desde que el fútbol argentino volvió a restringir el ingreso del público visitante, al "Flaco" no le fue bien en sus intentos por ver a la Gloria fuera de Córdoba. De hecho el torneo pasado no pudo ingresar a las canchas de Gimnasia y Esgrima La Plata ni a la de Defensa y Justicia, en Florencio Varela.
Esa frase escuchada el jueves por la tarde cuando se preparaba para viajar, volvieron a la mente de "Nico" el viernes alrededor de las 21.40, cuando Mauro Giannini decidió suspender el partido entre Independiente Rivadavia e Instituto. "Mi hermana me lo dijo", se lamentaba este fanático del club, que también sigue de visitante al equipo de básquet que participa del TNA.
En esta oportunidad, Nicolás había podido ingresar al estadio porque Daniel Romagnoli, el padre de su amigo Nahuel (viajaron los tres) le hizo un “chamuyo” al encargado de seguridad que custodiaba la puerta de ingreso del plantel de Instituto al Bautista Gargantini. Sin embargo, todo el esfuerzo de tiempo y más aún el económico, a esa altura, parecía en vano.
"Nos vamos a volver, no tenemos más plata. Ya habíamos sacado el pasaje en avión para la vuelta, que salía 450 pesos. Encima era 100 más barato que el ómnibus. Pero si lo cambiamos nos cobran una multa de 300 por cada uno. No nos podemos quedar", decía Daniel que también se había encargado de conseguir un hotel para pasar la noche ya que después de las 22 no había ómnibus ni aviones hacia Córdoba.
A las 9.45 del sábado salía el avión. Pero, las ganas de ver a Instituto eran más fuertes. La elección final fue que el pasaje quede abierto por un año más con una multa de 150 pesos y sacar la vuelta en ómnibus. Ya sin plata, Daniel llamó a su mujer para que, desde Córdoba, saque los pasajes.
Al final la victoria les dio la razón de haberse quedado y la alegría que habían ido a buscar más allá de que el equipo hacía cuatro fechas que no ganaba. “Nos quedamos secos, pero valió la pena”, dijo “Nico” después del partido. A la noche, el dinero disponible alcanzó para brindar con un tinto, que fue tan saboreado como la victoria. Y los deseos fueron dos: uno, claro, que la Gloria ascienda y mejore su situación institucional; y, el otro, que vuelva el público visitante.