La pasión mundialista se mantiene intacta
Miles de hinchas argentinos replicaron, en menor escala, lo que sucedió el año pasado en Brasil. En Chile, quieren repetir la efervescencia. Ayer se entusiasmaron, pero al final sufrieron.
En algo, en algunos puntos, la Copa América 2015 se parece al Mundial de Brasil 2014. Aunque este torneo que se juega en Chile es menor, los hinchas argentinos siguen enganchados con ese entusiasmo mundialista que contagió a todos el año pasado. Ayer, las calles de La Serena se vieron invadidas por una marea efervescente de camisetas albicelestes. De todas las tonadas, desde el sur al norte de nuestro país vieron. Con diferentes sacrificios, en avión, ómnibus, autos particulares, motos y hasta en bicicleta (Lucas, de Toledo, está en camino y piensa llegar a Viña del Mar). Unas cuantas horas antes del partido, en el Mall La Serena (el shopping más grande de la ciudad chilena), coincidieron cientos de hinchas argentinos en la plaza de comidas. Y se armó una popular. Empezaron a cantar dos y se sumaron todos. "Vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos, a ganar…", con ganas.
Luego, en las adyacencias del estadio La Portada, antes que abran las puertas, cientos y cientos de argentinos se reunieron y se escuchó: “Brasil, decime qué se siente, tener en casa a tu papá…”. Gritaban, con un dejo de nostalgia, los apasionados simpatizantes como si estuvieran en Brasil.

Esa historia ya pasó, pero quedó en el recuerdo esa canción, que fue sinónimo de algo muy especial. Único e irrepetible. Pero estamos en otro país. En otro torneo. Veremos cuál será el hit de este torneo si la selección se encamina a la final, aunque ayer el cierre fue con sufrimiento.
Un “Leo” inmenso
En medio de la muchedumbre apareció un Messi gigante. Era una gigantografía pegada a una madera. Quien la llevaba era Emiliano Ardiles, hijo de Manuel y sobrino del "Pitón". "Este Messi es el segundo Mundial que tiene y la primera Copa América. Está un poco golpeado abajo. Es complicado que me lo dejen entrar a la cancha, pero vamos a hacer el intento. Mucha gente aprovecha y se saca fotos con él. Todo el mundo se quiere sacar fotos", explicó "Emi", fanático de Instituto.
“Lo perdí un día en el Mundial de Brasil. Pero lo encontré al otro día en medio de la lluvia, me lo había olvidado… ja ja. No es sólo mío, es de todos los argentinos”, se emociona Emiliano y agrega un poco más de la historia del “Messi de madera”: “Venimos en ómnibus. Viajó con nosotros, pasó la frontera sin dramas. Lo tengo desde que trabajaba en Rossetti deportes. Era para el Mundial de Alemania 2006. Después de la Copa del Mundo quedó en el depósito y me lo llevé. Todo bien”.
Y se fue “Emi”, agitando la figura del capitán argentino, cuando era más joven, pero un Messi al fin. Los demás hinchas lo miraban y lo ovacionaban. Al futbolista del Barcelona, no al simpatizante que llevaba orgulloso la camiseta de Instituto.
Como a este Ardiles también se vieron ayer en La Serena a muchos hinchas de los clubes de Córdoba. Hasta accedieron a sacarse una foto Sebastián de Talleres, Jorge de Instituto y Andrés de Belgrano en la puerta de La Portada. “Somos rivales, no enemigos”, tiró al pasar “Seba”, que se tomaba con humor que estaba en la peor categoría de los tres equipos más populares de Córdoba.