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La ilusión de Instituto está en ascenso

La Gloria volvió al triunfo. Le ganó 2-0 a San Martín de Tucumán, con goles de Lázzaro y Gagliardi, y quedó segundo en el campeonato.

24 de octubre de 2010 a las 09:06 a. m.
Hugo Caric
La ilusión de Instituto está en ascenso

"Viejo y glorioso Instituto, de corazón sin igual, tu barra te lo agradece, y te alienta hasta el final". El cántico, con melodía de marcha peronista, explotó desde la tribuna popular apenas concluyó el partido y se expandió rápidamente al resto del estadio Juan Domingo Perón. Vaya paradoja: el actual gobierno justicialista acaba de rebautizar al Estadio Córdoba con el nombre de un ídolo albirrojo, Mario Alberto Kempes.

Pero más allá de las ideologías, y también de los análisis futboleros, el público de la Gloria soltó el festejo –breve, aunque efusivo– por un 2-0 que, al menos hasta hoy, lo ubica en el segundo puesto de la tabla de posiciones. O, lo que es lo mismo, en zona de ascenso directo.

No fue un gran partido de Instituto. Lo admitió su arquero y capitán, Jorge Carranza: “La semana pasada jugamos mejor y apenas nos llevamos un punto de la cancha de Belgrano; pero así son las cosas el fútbol”.

Tampoco estuvo exento de autocrítica el análisis del técnico Claudio Vivas, quien destacó al resultado y la actitud de sus dirigidos por sobre el nivel de juego del equipo. "Instituto no jugó ni el mejor ni el peor partido, pero ganó y eso es lo importante. San Martín de Tucumán nos complicó bastante, pero rescato que por momentos jugamos bien y, sobre todo, que logramos la victoria", enfatizó el DT.

La valoración de Vivas no es caprichosa, y tampoco forzada. Se sabe que en campeonatos tan parejos, como lo es éste de la B Nacional, hacerse fuerte de local puede llegar a ser la base de la felicidad. Instituto, junto con el puntero Atlético Tucumán, es el conjunto de mejor rendimiento en condición de anfitrión.

Tiene tres empates en cadena (los primeros) y cuatro triunfos consecutivos (los más recientes), y una eficacia del 71,43 por ciento. A eso se le suman las tres igualdades que cosechó en sus últimas salidas y que lo hacen ostentar un invicto de siete juegos sin caídas. Como para llegar con el mejor ánimo a uno de los exámenes más duros que le tiene preparado este torneo: la visita a Rosario Central, dentro de ocho días, en el Gigante de Arroyito.

Un festejo mesurado

Después de aquella descarga que sucedió al último pitazo del árbitro Cristian Faraoni, la gran mayoría de los hinchas albirrojos apuraron el paso, y también los saltitos, hacia las calles de Alta Córdoba. Algunos se quedaron a aplaudir la retirada del equipo y otros, los menos, no se movieron de las gradas hasta que Gagliardi, Erpen y Bergese terminaron de hablar con la prensa y pusieron proa hacia el túnel que los conduciría hacia un vestuario feliz.

Un penal que fue todo de Lá-zzaro, en su dudosa concepción y en su inapelable ejecución, y un cabezazo de Gagliardi, le alcanzaron a Instituto para quedarse con un partido muy trabado (fue interrumpido 46 veces por faltas) y de dominios alternados, en el que los jugadores locales tuvieron que correr más de lo acostumbrado en procura de los adversarios y del balón.

No hubo fiebre del sábado por la noche, ni adentro ni afuera del campo de juego. Carranza y Vivas ya explicaron lo suyo. ¿La mesura de la gente? “A esto ya lo vivimos; hay que esperar hasta el final”, sintetizó Leandro, un fanático de la Gloria.

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