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La historia del avión y el fanatismo por ver a Belgrano

Guillermo Pérez Aguilar y su familia tenían que abordar un avión de Nueva York a Orlando, pero no pudieron. ¿Qué les pasó?

29 de mayo de 2017 a las 07:35 p. m.
La historia del avión y el fanatismo por ver a Belgrano
Todos juntos, este lunes, en el JFK esperando abordar el vuelo a Orlando.

Guillermo Pérez Aguilar, su esposa Mariana Mengo y sus hijos Francisco, Felipe y Ramiro están de vacaciones en Estados Unidos. Este domingo debían trasladarse a Orlando para seguir con sus vacaciones, pero no pudieron. El fanatismo por Belgrano pudo más, mucho más.

Así lo cuenta Guillermo: Hace una semana que estamos en Nueva York. Llegamos el domingo 21 de mayo. Este domingo teníamos que estar en el aeropuerto JFK (John Fitzgerald Kennedy) para tomar un avión que nos iba a llevar a Orlando. Bueno, entre que interpretamos un poco mal el ticket y el poco inglés que tenemos nos fuímos a un bar a comer algo y nos pusimos a ver el partido de Belgrano con Atlético de Rafaela. En el JFK no hay Wifi gratuito, sólo hay media hora por celular, así que íbamos viendo media hora por cada celular. La primera media hora lo vimos en el celu de mi hijo del medio (Felipe) y después, como ya no podíamos enlazar más en los celulares, compramos una hora de Wifi para poder terminar de ver el partido. Antes de que terminara estábamos teóricamernte en horario y fui a preguntar y me dijeron que el vuelo no salía todavía y cuando terminó el partido volvimos para embarcar y nos dijeron que el vuelo ya había salido. Ahí empecé a transpirar y mi mujer, que es la única que no es enferma como nosotros por Belgrano, no dijo nada. Bah, al principio puteamos un poco pero como estábamos contentos porque habíamos ganado ya no nos importaba nada. Mientras hablo con vos mi mujer me dice que te cuente que estamos enfermos, y sí, Belgrano es una enfermedad.

En el bar del aeropuerto JFK, haciendo la previa para ver Atlético de Rafaela-Belgrano.
En el bar del aeropuerto JFK, haciendo la previa para ver Atlético de Rafaela-Belgrano.

El relato de Guillermo a MundoD fue vía Whatsapp y la información llegó a través de otro fanático de Belgrano, Héctor Alberto Brushini, de la Filial Deheza Celeste, de General Deheza.

"Cuando yo conecté el mío justo vimos el gol de Lértora", cuenta Guillermo. "Los dos goles vimos", se escucha de fondo. Es uno de los hijos. "Sí, bueno, vimos los dos goles. No vimos el penal. No sabíamos que nos habían cobrado un penal en contra. A eso lo vimos recién cuando llegamos al hotel y nos volvimos a conectar para ver los goles y el compacto. Mi señora dice que estoy mal, que estoy enfermo y que enfermé a mis hijos. Ella es psicóloga y no nos puede dar ningún tipo de cura, ni nada", agrega este cordobés hincha de Belgrano hasta la médula.

Ramiro, el piratiya más chico de la familia.
Ramiro, el piratiya más chico de la familia.

"Hay que hacer la salvedad de que la única cuerda en la familia es mi señora, pero no le damos bola nosotros. Ella siempre trata de ponerle cordura a la locura que tenemos todos por Belgrano. Pero bueno, ya está. Ya vimos los goles, escuchamos todos los comentarios y ya estamos preparado para el próximo domingo para verlo en Orlando ante Arsenal. Espero que pueda ser en una \'compu\' para verlo un poco más grande", dice Guillermo poniendo énfasis en la cordura de Mariana, en la locura de él y sus hijos por el Pirata.

"Ahora lo cuento como anécdota y tengo muchas historias. Tenemos un locurón por Belgrano. Yo viajo desde los 16 años y tengo muchísimas cosas, que por suerte la podemos hacer. No soy tan loco como Alberto (de la Filial Deheza Celeste), que hace una pila de kilómetros cada vez que Belgrano juega de local. Yo tengo la suerte de vivir relativamente cerca de la cancha así que vamos siempre", finaliza y agrega "después te cuento cómo nos fue en Orlando con el partido".

Como dice la canción, "... es una locura que no tiene cura ni explicación".