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La granja yanquee

Mundo D fue hasta la concentración de los Estados Unidos para comprobar qué tipo de medidas de seguridad tenían. Pocos guardias, y mucho animal de campo. Mirá el video.

09 de junio de 2010 a las 11:37 a. m.
Federico Giammaría, enviado especial a Sudáfrica
La granja yanquee
Un gallo recibió a Mundo D en su visita a la concentración estadounidense.

Irene. Respirar hondo, ordenar la computadora, el grabador en la mochila, y chequear que la credencial esté bien a la vista. ¿Todo bien? Bueno, adelante, hacia la concentración de los Estados Unidos, la selección que fue amenazada por Al Qaeda con un atentado terrorista. ¿Esperarán guardias armados hasta los dientes, sensores de rayos equis, controles extremos? Nada de eso. A Mundo D lo recibieron un gallo cantor, un par de patos y una docena de vacas rumbo al tambo para ser ordeñadas.

“Qué asombroso sería cuando en un partido entre Estados Unidos e Inglaterra transmitido en vivo en un estadio lleno de espectadores se sienta el sonido de una explosión... y el número de cadáveres sea de decenas o de centenares”, habían advertido los terroristas hace un par de meses. Sin embargo, ayer la selección yanqui se mostró distendida, dispuesta a ser un equipo amistoso, y para eso eligió una granja en las afueras de Pretoria.

Claro que hubo cacheos y controles. Apenas uno cruzaba el portal del lugar, entre corrales para vacas y gallinas que pasaban sin darse por enteradas, dos personas de civil pedían las mochilas. Las abrían y buscaban vaya a saber qué. Luego, una vez que todos los periodistas habían dejado constancia que no eran "ponebombas", las mismas caras de pocos amigos pedían dejar los bártulos a un costado para que dos perros husmearan con su olfato. ¿Todo OK? Adelante, a charlar con las estrellas de los Estados Unidos.

Mesas redondas, amables encargados de prensa y una paz de convento. Histeria, lo que se dice histeria, la tiene la prensa argentina con su selección. Bueno, tampoco Landon Donovan –la estrella estadounidense– es Lionel Messi, pero cada periodista escuchaba atentamente a sus ídolos y luego le daba paso a un colega para que hiciera su entrada.

"Detrás de esas cortinas, quizá haya detectores de explosivos. Pero seguro que eso no lo van a mostrar", estimó un periodista de la cadena Univisión. "¿Ves los tipos que están detrás tuyo? Esos son de seguridad. Pero no lo vas a saber jamás", aclaró otro, de Televisa. Tanto latino en la reunión tenía que ver con la presencia de dos jugadores mejicanos: Hércules Gómez y José Torres, hijos de aztecas que nacieron en Estados Unidos.

Dos, además, que son jugadores del Pachuca y que conocen a los cordobeses Andrés Fassi (vicepresidente de los “tuzos”) y Guillermo Rivarola (el DT) a la perfección.

"Sabemos que tenemos seguridad por todas partes, pero trato de no fijarme en eso", declaró Torres cuando le preguntamos si tenía temor a que pasara algo; para luego hablar de Fassi, a quien definió como muy "estricto". "Antes de venir para Sudáfrica hablé con él. Es muy estricto, pero sabe mucho de fútbol. Le tengo mucho cariño. Siempre me están apoyando. Estoy contento con la directiva del club", agregó Torres.

También habló de Rivarola. “Aprendo mucho de él. Al principio nos costó un poco, la gente no lo quería. Pero ahora vamos al Mundial de Clubes”, le dijo a Mundo D.

A esa altura, el olor a bosta de vaca era penetrante. Era una granja en pleno funcionamiento. La trama era que el plantel se alojaba justo enfrente, en el Irene Country Lodge, un lujoso hotel de varias estrellas y varios cuerpos de seguridad. Por ahí sí que no se podía pasar.