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La fiesta de la hinchada argentina en el Maracaná

Más de 30 mil argentinos vibraron con el triunfo de la selección ante Bosnia. “Somos locales otra vez”, gritaron a rabiar los fanáticos.

15 de junio de 2014 a las 10:47 p. m.
Por Gerardo Puig, Agencia DyN
La fiesta de la hinchada argentina en el Maracaná
Argentina fue local en el Maracaná (Foto: AP).

El Maracaná, un emblema del fútbol brasileño, se vistió con los colores celeste y blanco de miles de hinchas llegados de la Argentina que trajeron a esta cancha el ritmo tribunero de sus pagos para meter aliento a Lionel Messi y compañía. El amarillo de las banderas en los balcones y la música carioca tan característicos de esta ciudad fueron hoy eclipsados por una marea albiceleste que desde muy temprano, a más de siete horas del comienzo del partido entre Argentina y Bosnia se acercaron al estadio Maracaná para alentar al seleccionado en su debut mundialista.

Hubo miles que llegaron hasta las puertas del Maracaná sin entradas, algunos pudieron conseguirlas pagando caro, otros alentaron desde afuera. Querían ser parte de la primera de un imaginario de muchas fiestas en suelo brasileño.

El hincha argentino es distinto al resto, puede ser tan ruidoso y festivo como el brasileño, pero son diferentes y no hay quienes los iguales.

Por eso en las tribunas fueron el termostato que funcionó cuando el equipo se enfriaba y se activó con cantos para inyectar fuerza a un seleccionado que ingresó ganador al campo de juego pero sin el lucimiento que se esperaba. Y ni que hablar cuando Messi hizo el gol. Allí estalló y demostró que los argentinos fueron "locales otra vez".

Adentro, en las tribunas, la fiesta fue todo lo que se previa, y más. El imponente Maracaná pareció teletransportarse a la Argentina y un buen rato antes del pitazo inicial las tribunas rujían, y pedían por Messi y por la Copa.

En un rincón estuvieron los cinco primos salteños y tucumanos que viajaron durante una semana en combi y durmieron en ella con una envidiable vista a las playas de Copacabana, y en otro los cuatro bahienses que utilizaron su auto como modesto departamento, uno de los cuales tallo una copa mundial de madera y la lucio en la puerta del Maracaná.

Como nunca antes, Messi es el abanderado sin discusiones del equipo y eso fue lo que afirmaron los hinchas desde las tribunas. Ya no hubo indiferencia como tantas otras veces porque los rendimientos no eran los mismos que en Barcelona. Hoy Messi es el alma futbolística del equipo y el ídolo de los hinchas.

Banderas, camisetas con su nombre, tatuajes en su honor, todo por el rosarino. Mientras tanto, en las cuatro pantallas del estadio Diego Maradona levantaba la Copa en México 1986 y el público estalló una vez más y las comparaciones y los sueños se dispararon otra vez en la atmosfera inigualable del Maracana.

El Himno con el coro de los hinchas fue la síntesis perfecta de la puesta en marcha del sueño mundialista. La pelota comenzó a rodar en Brasil y con ella las ilusiones de fanáticos que viajaron hasta la "ciudad maravillosa".

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