La etapa de los cambios del macrismo incluye al fútbol
Mauricio Macri llegó a la política a través del trampolín que significó su exitosa gestión como presidente de Boca Juniors. Por ese paso por el Xeneize, el ahora Presidente de la Nación conoció el entramado del fútbol argentino.
Macri sufrió en carne propia el rigor del poder del fallecido Julio Humberto Grondona, como presidente de la AFA.
En un primer momento en el sillón principal de Boca, Macri intentó marcar diferencias con el entonces poderoso presidente de la AFA, pero luego debió acercar posiciones. Aunque nunca fue un alumno privilegiado del grondonismo.
El Presidente conoce el fútbol y sus flancos más oscuros. Mientras fue jefe de Gobierno porteño y aspirante presidencial, Macri nunca ocultó su “hartazgo” con la dirigencia del fútbol en general.
En tiempos de campaña, sólo lo decía en privado. En público, le apuntó al entonces programa Fútbol para Todos, creado por el kirchnerismo, que el Gobierno nacional ya desmanteló.
Antes y ahora, para Macri –salvo unas pocas excepciones– las conducciones de los clubes de fútbol están atravesadas por la corrupción, tienen vínculos con las barras bravas y administraban mal los recursos.
Con la decisión de impulsar las sociedades anónimas en el fútbol que se impulsa desde la Casa Rosada, está claro que el pensamiento del Presidente no cambió.
Cambios graduales
La pregunta ¿por qué ahora? tiene un costado de estrategia política. El propio Macri admitió en las últimas entrevistas que concedió, que luego de las elecciones legislativas de octubre, que Cambiemos ganó a nivel nacional, comenzará otra etapa en su gestión.
"Aunque muchos creen que vamos lentos y otros nos acusan de ser ajustadores seriales, no había otro camino que emprender el camino de la gradualidad. Ahora que comenzamos a enderezar el barco, en los dos años que quedan de esta gestión debemos hacer los cambios profundos que necesita el país", dijo el Presidente la semana pasado al programa Animales sueltos del canal América de Capital Federal.
Aunque por ahora el jefe de Estado se escuda en el artilugio, “si la gente quiere”, en realidad, su plan político va más allá de 2019 cuando termina su actual mandato. Los cambios “profundos” que incluirá al fútbol, también comprende otro período (2019-2023), es decir, un hipotético segundo mandato consecutivo.
En el pensamiento de Macri y sus funcionarios más cercanos sobre el fútbol –como el secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis, y el secretario de Deportes, Carlos Mac Allister– tiene como espejo la organización del fútbol español e inglés.
Con Julio Grondona a la cabeza, los dirigentes de los clubes siempre resistieron el ingreso de las sociedades anónimas al fútbol.
El fallecido y extodopoderoso presidente de la AFA nunca quiso otorgarles a los empresarios injerencia en los clubes, que pudiera hacer crujir su predominio absoluto en el fútbol, por más de tres décadas.
Grondona siempre asentó su poder en las ligas del interior y los clubes del ascenso, que le garantizaron no tener competencia en otros dirigentes de los clubes de Primera División.
En sus primeros años en la presidencia de Boca, el propio Macri fogoneó la creación una corriente interna antigrondonista en la AFA, pero el intentó duró un suspiro.
Ahora, como Presidente de la Nación, y con un poder renovado por el triunfo en las urnas en octubre pasado, Macri apunta a modificar todas las estructuras del fútbol.
Así lo dejó claro en julio pasado, durante una entrevista a Cadena 3. “Tenemos clubes que se manejan bien y otros que se manejan mal. Así como damos batalla en todos los campos del país a los comportamientos mafiosos, también en el fútbol lo vamos a hacer”, anticipó el Presidente.
“Si un club decide transformarse en sociedad anónima, ¿por qué no lo vas a dejar?”, se preguntó el mandatario unos meses atrás.
Ahora el proyecto está en marcha y parece que va en serio.