La copa de la Fifa llora a su creador: murió Silvio Gazzaniga
El orfebre italiano Silvio Gazzaniga, diseñador del trofeo, murió este lunes a los 95 años. La copa, rodeada de misterio, perdió a su creador.
Tenía 95 años y bien podría considerarselo como el padre de la Copa del Mundo. Silvio Gazzaniga, artista italiano, murió este lunes en Milán, mientras "dormía en su cama", según le confirmó su hijo George al diario deportivo Gazzetta dello Sport.
El escultor será recordado porque su trofeo fue elegido entre 53 candidatos, para ser entregado cada cuatro años en los Mundiales, desde 1974. La anterior, denominada Jules Rimet, había quedado en posesión definitiva por Brasil en 1970, después de ganarla por tercera vez. La misma había sobrevivido a los bombardeos sufridos en Italia durante la Segunda Guerra Mundial y también a un robo en la previa del Mundial de Inglaterra. Sin embargo, la Jules Rimet no pudo evitar su trágico destino y, tras soportar un nuevo asalto, ocurrido en Brasil en 1983, fue fundida por los ladrones según confirmaron los investigadores. El mito también alimenta otra versión: que hoy está en la colección de un particular brasileño.
El actual trofeo, denominado Copa Mundial del la Fifa, tiene imponentes seis kilos de oro macizo de 18 kilates, distribuidos en 36,8 centímetros. Al igual que su antecesora, también atesoró innumerables historias y misterios. "Hay mucha información que no se conoce por cuestiones de seguridad", reconoció Raúl Steimberg, secretario de prensa de la Asociación del Fútbol Argentino.
De visita en Córdoba, la "trucha" y la buena
Lo concreto es que la copa visitó Córdoba dos veces (en 2010 y 2014), aunque varios juran haberla visto exhibida en el salón del Banco Provincia de Córdoba, después de que Diego Maradona y compañía la conquistaran en México '86. Pero lo real es que la copa no arribó al país con los campeones mundiales. ¿Por qué? Porque la Fifa jamás se desprende de ella. Lo que se mostró en aquella oportunidad fue la réplica con la que se queda cada ganador del torneo.
Desde 1974, cuando se la instauró la disputa de la nueva estatuilla, el máximo ente rector del fútbol dispuso que ninguna asociación podría ganarla de manera definitiva, como sí se había dispuesto con la anterior.
Después de cada premiación, la Fifa le entrega a la selección campeona una réplica chapada en oro con una placa donde figura el año, el anfitrión y el ganador y vuelve a guardar "bajo siete llaves" al original.
Por eso, las oficinas de la AFA guardan dos de estas copias (una correspondiente al título del \'78 y otra por la del \'86) y la segunda es la que llegó a Córdoba en aquella oportunidad.
