La columna Desde Adentro: “Talleres se mide el traje”
Una mirada sobre las chances de la T en la Liga Profesional.
Lo tiene impecable; en realidad lo estrenará mañana, cuando en el cierre de la novena fecha de la Liga Profesional reciba a Estudiantes de La Plata, otro equipo que mostrará su pilcha nueva. Talleres lucirá su traje de puntero, tras un comienzo incierto y un relámpago posterior que lo ubicó, tras cuatro victorias seguidas, precisamente junto a Los Pinchas y a Lanús.
Llegará a esta instancia con una imagen previa que nada se parece a la dubitativa de sus primeros partidos. Mejoró Guido Herrera, tras aquella tarde fallida en Santiago del Estero; se consolidó la defensa, permeable ante Central Córdoba y frente a Newell’s Old Boys; empezó a cumplir con más regularidad el mediocampo con la idea-base de sumar orden y actitud para ganar las pelotas divididas, y repartió méritos entre sus hombres de ataque al reflejar un alto porcentaje de efectividad en el arco ajeno.
En este tramo de ocho partidos, Talleres ha ofrecido señales de evolución. Se muestra más sólido (en las últimas cinco fechas sólo le han convertido dos goles) y por eso ofrece una consistencia que ya no lo hace vulnerable a cambios drásticos en el marcador, tal como sucedió en aquellos fatídicos 14 minutos en los que Newell’s Old Boys le hizo tres goles y le cambió la mueca de alegría por la de una profunda preocupación.
Por suerte para sus hinchas, aquel cándido Talleres hace un buen rato que no se ve. De a poco, quizá para curar esas heridas, adoptó una postura firme, más convincente y combativa, más proclive a la pala que al cincel, elevadamente productiva cuando debe ponerle sus propios números al resultado.
Esa saludable transformación no dejó a nadie afuera. Aun con un plantel no numeroso; sin tener todos los elementos con los que pensaba contar desde el comienzo del campeonato, Alexander Medina, a la par de su silencio mediático, pudo enviar un mensaje lo suficientemente convincente como para que sea quien fuese el que se pusiera la camiseta albiazul no dudara en defenderla con convicción y un altísimo espíritu solidario.
Así, Villagra rindió lo mismo que Méndez o MacAllister, o nada se notó en las ganas de colaborar y de contactarse con la red de Auzqui, Santos y Retegui. Todo esto, sin obviar el nivel superlativo de Díaz en los últimos encuentros, la promisoria respuesta de Malatini, y el nítido afianzamiento de Tenaglia y Pérez en el centro de la defensa.
Ese rendimiento sin grandes luces, pero práctico y rendidor será puesto a prueba por Estudiantes de La Plata, otro equipo utilitario, que al igual que Talleres apela a la puntería fina y a la resolución inmediata para aprovechar en un elevado porcentaje las oportunidades de anotar que se le presentan, y que se abroquela, uniforme, para cuidar lo logrado cuando consigue el objetivo.
El examen para Talleres será el de demostrar que, en la cúspide, aunque falte mucho para terminar el certamen, puede mostrar argumentos sólidos para seguir en lo más alto de la tabla de posiciones, un logro en sí mismo luego de tantas insinuaciones, de tantos acercamientos, de tantas ilusiones que siempre terminaron truncas. La posibilidad no es utópica; esta última versión de Talleres, aun con algunas limitaciones, a tono con el nivel de la competencia, ha demostrado que quiere y puede soñar con llegar primero a la meta.