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La carta de un hincha de Talleres a Klusener

En un momento muy complicado para la "T" (lucha para no volver al torneo Argentino A), un simpatizante albiazul le escribió un emocionante texto al delantero.

23 de mayo de 2014 a las 11:58 p. m.
La carta de un hincha de Talleres a Klusener

Gonzalo, un hincha de Talleres compartió con los lectores de Mundo D una carta que le escribió a Gonzalo Klusener. En un momento complicado para la "T", los fanáticos del club de barrio Jardín quieren acompañar a sus jugadores.

El último ídolo: GK9

"Desde pendejo mi viejo me transmitió esta pasión inexplicable, este sentimiento que sólo los que lo comparten lo pueden entender: amor a los colores azul y blanco por sobre todas las cosas. Como todos los que formamos este gran pueblo, no puedo imaginar mi vida sin Talleres, porque mi vida es Talleres.

El rito de ir a la cancha es el cable a tierra que me hace olvidar de todo cada vez que dejo la garganta en la Willington. Justamente hablando de Willington, a él y a muchos otros nombres que construyeron la historia grande del club (Valencia, Ludueña, Oviedo, Galván, Boccanelli, Bravo, Ocaño, “Wanora” Romero, Baley, entre tantos otros que conforman una lista interminable) no tuve la oportunidad de verlos y disfrutarlos desplegar su buen fútbol en la alfombra verde.

Por suerte, aunque era muy chico, tengo recuerdos hermosos en el viejo “Chateu Carreras” de jugadores imborrables de la memoria del hincha albiazul como el “Cachi”, Garay, Maidana o Cuenca.

Todos ellos, destacados por su talento y calidad, por la entrega y los huevos, por la identificación con la camiseta, por su profesionalismo, por sus goles importantes, por ser romperredes, o por ganarse el cariño de la hinchada, se convirtieron en ídolos, un título que no cualquiera se lo gana.

Creo que el último jugador de Talleres que estuvo cerca de ser un ídolo fue el “Memo” Borghello, por la inolvidable vacuna aplicada a los vecinos de Alberdi; pero su paso por el club no fue tan extenso como para ese reconocimiento de forma unánime en el pueblo albiazul.

Pasaron muchos años que el club no tuvo un ídolo, un jugador especial para el corazón del hincha… hasta que llegó un humilde muchacho de Oberá (que algunos ya lo tenían en vista porque nos había vacunado cuando jugaba para Unión de Mar del Plata, jaja) en quien el hincha depositó su esperanza, el goleador que Talleres necesitaba para salir del infierno.

Creo que el último jugador de Talleres que estuvo cerca de ser un ídolo fue el "Memo" Borghello, por la inolvidable vacuna aplicada a los vecinos de Alberdi.

Poco tuvo que el hincha, el misionero la embocó en 2 oportunidades en su debut con la azul y blanca, y de a poco esa esperanza se fue convirtiendo en realidad. Gonzalo inflaba la red partido a partido, haciendo estallar a la popular.

No sólo demostraba su capacidad goleadora sino también los huevos para aguantar todas las pelotas e ir a buscarlas hasta el final, luchar y empujar al equipo en las canchas más difíciles y fundamentalmente, dejando todo en la cancha por esta camiseta. De la mano de sus 25 goles y el esfuerzo de todo el equipo salimos de ese infierno.

Fue un jugador clave que llegó en un momento de la historia del club en donde la gente necesitaba alguien en quien creer, un momento muy duro donde es aún más difícil ganarse el respeto y el cariño de la hinchada albiazul tan pasional. Demostró su grandeza como persona adentro y afuera de la cancha, y a mí entender, eso es lo que te convierte en un verdadero ídolo.

Hoy atravesamos una situación difícil, es casi un hecho la vuelta a ese infierno y aunque GK9 siguió rompiendo redes y transpirando la camiseta en el Nacional B, lamentablemente solo su esfuerzo y el de algunos otros que nunca se rindieron, no alcanzó.

Por ello, no quiero desaprovechar el tiempo, y quiero decirle gracias, eternamente gracias por todo al crack que me dejó afónico en cada grito de gol, en cada jugada que luchaba dejando alma y vida.

Está de más decir que el deseo de todo el pueblo albiazul es que se quede por siempre en Barrio Jardín, pero el que entiende de fútbol sabe que esto es un trabajo para el jugador, debiendo priorizar su progreso y el bienestar de su familia, como cualquier laburador.

Estoy absolutamente seguro de que el hincha albiazul nunca lo olvidará y que las puertas siempre estarán abiertas para él. Simplemente, gracias al último ídolo albiazul de estos tiempos.

Firma: Gonzalo Correa, un enamorado más de este sentimiento.