La cara de Argentina
Perfil positivo. Argentina se clasificó a octavos con sólidos argumentos. Lo anímico, el DT y las individualidades se destacan.
Pretoria. Argentina obtuvo su clasificación a octavos de final de manera muy lograda, de acuerdo con las calificaciones de moda. La selección que dirige Diego Maradona mostró muchas facetas positivas durante esta primera fase, quizá más de las esperadas según los antecedentes que arrastraba, en especial durante las eliminatorias sudamericanas. El aire sudafricano de la apacible Pretoria, sede del búnker albiceleste, le cayó muy bien al plantel y a su cuerpo técnico, que se consolidaron en todo sentido.
Lo anímico. Ningún equipo de ningún deporte grupal del mundo puede funcionar si antes no está sólido en lo humano. Y eso no significa que todos sus integrantes sean amigos. Es fundamental anteponer los intereses colectivos a los individuales, pero también tener la predisposición y los renunciamientos necesarios para afrontar una extensa convivencia como las de estos campeonatos. Hasta ahora, Argentina dio señales indisimulables de que en ese aspecto está muy bien. Los jugadores y el cuerpo técnico demuestran desde el primer día su excelente estado de ánimo, algo que no sólo lo declaran, sino que se puede ratificar en los pocos momentos en los cuales se es posible verlos trabajar, caso entrenamientos, conferencias de prensa, zonas mixtas y también en los partidos. El martes, cuando Palermo hizo el gol, todos fueron a abrazarlo.
El técnico. ¿Sorprendió Maradona? Los jugadores aseguran que ellos sabían lo que el seleccionador podía aportar en la conformación del grupo y en lo táctico. De lo primero había pocas dudas una vez que Diego eligió a sus "23 fieras" como le gusta llamar a sus futbolistas.
Además, cuenta con otra ventaja: es el sexto ciclo mundialista que vive, una experiencia acumulada que pocos pueden exhibir. Sobre lo técnico, el DT acertó con los cambios ante Corea del Sur y Grecia, pero además, el equipo mostró movimientos muy interesantes en la rotación ofensiva y hubo un notable reacomodamiento de piezas entre el primer y el segundo juego. ¿Algo más? Sí, las pelotas paradas se han vuelto un recurso interesante.
La ofensiva. Cada vez que Argentina ataca, el rival sufre. Están muy afilados los delanteros, aunque todavía no logren convertir ni un 30 por ciento de lo que generan. Además, hay una decisión ofensiva a partir de poner tres atacantes, algo que favorece el trabajo de mitad de cancha hacia delante, porque también se suman los volantes externos.
El arquero. Sergio Romero transmitió mucha seguridad hasta ahora, un ítem en el cual hacía tiempo que Argentina no podía dormir con calma.
El caudillo. Javier Mascherano volvió a ser el que todos conocen, con un aporte fundamental para sostener el equilibrio en la mitad de cancha.
La estrella. Lionel Messi está haciendo el Mundial que todos soñaron. Se lo ve enchufado, más desequilibrante que nunca, y es la figura descollante hasta el momento. Cuenta con el total respaldo de Maradona, quien ante Grecia lo designó capitán. Tiene una pequeña deuda: aún no hizo goles. Pero Diego le sacó presión: "Convertirá cuando el equipo más lo necesite". Llegó la hora.
El goleador. Gonzalo Higuaín anotó por tres ante Corea y se le abrió el arco. Ahora, Argentina ya sabe que puede contar con un goleador. Por las dudas, los tiene a Milito y a Palermo en el banco.
El recambio. Argentina demostró que tiene alternativas. Ante Grecia (rival débil, pero duro) cambió más de medio equipo y no se resintió. Agüero, "Maxi", Burdisso, Bolatti y Pastore encabezan el ranking de los sustitutos confiables.

