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Jugar en AFA y trabajar a los 44 años: la historia de Luis Martínez

Almirante Brown de Malagueño lo llevó para el Federal C y debutará el domingo. A la mañana trabaja en Epec, como desde hace 26 años. No jugaba en AFA desde 2006 y será de los más veteranos.

22 de enero de 2016 a las 10:55 a. m.
Jugar en AFA y trabajar a los 44 años: la historia de Luis Martínez
Luis Martínez está listo para arrancar en el Argentino C. (Foto: Paulo Bizzarri)

–Luis. ¿Te animás?–¿A qué, Carlos?

–Vamos a hacer fútbol con Almi­rante Brown porque ya se viene el inicio del torneo Argentino C y quisiera verte.–¿Me vas a probar? Naaa. No jugués con eso... Tengo 44 años. Estoy jugando en San Martín en Ucfa y en Newbery seniors de Laguna Larga.

–Dale, en serio. Venite. Necesito un "8". Con Epec no hay problema porque entrenamos a la noche.–¿Te parece? Me conocés. Bueno voy. Qué hermoso que es el fútbol.

Así, Luis “Negro” Martínez aceptaba el ofrecimiento que Carlos “Negro” Gaetan, DT de Almirante Brown, le hacía para jugar con el equipo de Malagueño el Torneo Federal C.

El detalle que los vinculó no fue exclusivamente futbolístico. Martínez labura hace 26 años en la Empresa Provincial de Energía Eléctrica (Epec) y Gaetan es compañero de trabajo desde siempre. “Hablamos una tarde, hace ya casi dos meses con Gaetan en Unión Eléctrica. Ya me quiso llevar en varias oportunidades a equipos, pero por el cupo de la Liga Cordobesa en cuanto a edad, estoy limitado. Acá no y para mí es una emoción tremenda poder jugar un torneo de la AFA, nuevamente. Sin descuidar el trabajo en el que uno lleva ya 26 años. Yo tengo 44 años, pero Gaetan me conoce y quería llevar a alguien que esté bien entrenado y que juegue bien”.

–¿Qué estabas haciendo?–Jugaba en San Martín, en la Ucfa con "el Diablo" Monserrat, Claudio Rivadero y Fernando Galetto. También en la categoría seniors de Newbery de Laguna Larga. Ahí me pagaban unos pesos. Y no juego un torneo de AFA desde 2006 en Alumni. Esa vez era el Argentino B. Pero lo más importante es que, además de poder cuidar el físico, mantuve mi trabajo en Epec.

Historia

La de Luis Martínez es una historia que vuelve a la consideración futbolera después de varios años. El 27 de agosto de 2000 anotó uno de los dos goles con los que Racing de Nueva Italia, conducido por Juan Manuel Ramos, había vencido a Juniors por 2-1 en la tercera fecha del torneo de Primera B Nacional. Fue entrevistado varias veces por haber hecho el primer gol y ser uno de los nombres de triunfo, pero este diario descubrió otra historia. Ese día terminaba su licencia en Epec y debía volver a trabajar. Y el reinicio de su trabajo condicionaba su carrera.

"Entré a la Epec por bolsa de trabajo. Si falta gente toman a hijos de empleados. Mi viejo, Félix Martínez, también trabaja en la división Toma de Estado en barrio San Clemente. Laburábamos a cualquier hora y salimos en cuadrillas a controlar el cableado de alta tensión, pero también salimos a otras provincias cuando algún temporal afecta los tendidos y las torres o cuando se corta algún cable. El trabajo era a la mañana mayoritariamente, cuando entrenábamos. Yo estaba feliz. había empezado a jugar tarde. A los 21 años. Hice inferiores en Belgrano, dejé de jugar, fui a Las Palmas y llegué a Racing tras pasar una prueba de 60 jugadores. Quedé, arrancó Areán y luego Ramos pidió que siguiera. 'El Negro', qué personaje. En una concentración, Juárez me puso medialunas en el desayuno y había que servirse tostadas. No sabía, ja. Ramos, a unos 15 metros, me gritó: 'Hubieras pedido un plato de locro y dos empanadas'. Fue terrible. Era pibito", recordó.

–¿Cómo siguió todo?–Jugar en la B Nacional fue lo máximo. Después de Racing fui a Bolivia, pero no pude jugar: Las Palmas no me mandó el pase. Siempre jugué de "8", volante derecho. Jugué Argentino B con Sportivo y Alumni en 2006. Yo laburaba lunes y martes y, luego, ya viajaba a esas ciudades. Lo pude hacer hasta que un abogado me puso freno y no pude jugar en Estudiantes de Río Cuarto. Pedro Catalano me había llevado. El gremio me aconsejaba pedir un traslado a esas ciudades, pero no aseguraba mi regreso a la ciudad. Todo cambió cuando pasé de la red de alta tensión a división técnica. Jugué mucho en el campo. En Recreativo de Laborde, Rivadavia y en Río Primero, Colón de Colonia Caroya, un provincial con Avellaneda...

–¿Expectativas?–Antes agradezco a mis viejos Félix y Carmen, a mis hermanas Roxana, Verónica, Natalia, María Belén y a mi hermano Daniel "Cambalache" por el aguante. A mi sobrino Félix. Y principalmente a mi señora María Eugenia y a mi hijo Ignacio. También recuerdo a "Puchi" López, ex-PF de Instituto, con el que entreno... Jugar a los 44 es un desafío y un mensaje a los pibes. Si pude, ¿cómo no van poder hacerlo mejor los jóvenes? Se lo digo a Moreno, un crack de Brown, y a mi hijo. El fútbol es sano.