Juegue Talleres, juegue "Bebelo" Reynoso
Vuelve a jugar Talleres y lo hace ante Boca, en La Bombonera. En Bebelo Reynoso los hinchas de Talleres ponen sus esperanzas. La historia detrás del pibe que lleva la 10.
Este domingo, Emanuel Reynoso, "Bebelo" para el Mundo Talleres, jugará el partido más importante de su corta vida de apenas 21 años, frente a Boca Juniors, en La Bombonera. Entrará a ese gigantesco estadio, que tiembla y late cuando el equipo xeneize entra a su campo de juego por los cantos de su jugador número "12", y tendrá la responsabilidad de llevar la camiseta "10", una casaca pesada, con historia, que supieron lucir, entre otros jugadores, los dos Daniel: Willington, "el Daniel" de los Estadios, y Valencia, el habilidoso jujeño que también hiciera historia en el club en los \'70 y quien fuera campeón con la selección argentina en el Mundial Argentina 1978.
Habrá pasado un año y siete meses desde que firmó su primer contrato profesional en el club y tres de aquel desgraciado domingo de marzo de 2014, en el que un motochorro le quiso robar su moto, le apuntó a la rodilla izquierda, la pierna hábil de la que emerge su talento, y le incrustó un balazo. Estaba en la cuarta división del club y creyó que no volvería a jugar al fútbol.
Pero después, con la ayuda de los médicos del club, de su mamá Mary y su familia, de condición humilde, pudo superar el mal trance y salió adelante. Mary preparaba y vendía pan casero para que "Bebelo" pudiera entrenar y cumplir su sueño de ser futbolista profesional y debutar en Primera en la "T".
"Siempre voy a estar agradecido a mi mamá y a mi familia. Somos humildes, del barrio Chino. Tuvieron que hacer muchos esfuerzos y sacrificios para que yo pudiera entrenar. Ahora es el momento de ayudarlos", reitera en cada entrevista que le realizan. Y fue en noviembre de 2014, que por fin pudo hacerlo, contra Alvarado, en el Estadio Kempes, con el equipo jugando el Torneo Federal A. Desde entonces, la carrera de Emanuel fue en un constante crecimiento, como la de su amigo y compañero de equipo Victorio Ramis.
Y el film se detendrá en ese 5 de junio de 2016, en Floresta, cuando con su zurda imprevisible acompañó el ansiado retorno a Primera frente a All Boys.

Todas esas imágenes, seguramente, se le cruzarán por la cabeza cuando entre a la Bombonera, el mítico escenario en el que deslumbró su ídolo, Juan Román Riquelme, y Diego Armando Maradona, nada menos, quienes quizá estén en la cancha ocupando algún palco. Casi nada. Con esa rostro de adolescente o que todavía lo acompaña y la ilusión de "romperla", de dejarla "así" de chiquita. Y por qué no, de hacer un gol. Pegada, intuición y precisión para conseguirlo, seguro que no le faltan.
Hay quienes piensan que el miedo escénico lo puede afectar. Pero habrá todo un equipo que lo protegerá y estará a su lado, en los vestuarios y en la cancha, "el Cholo" Guiñazú, su padrino futbolístico, el gladiador de mil batallas que ni bien lo vio jugar adivinó en él un crack, quien no se cansa de repetir que "Bebelo" no tiene techo.
Y también Frank Kudelka, quien lo apoya como nadie pero también le exige, convencido de que "los pichones alguna vez tienen que dejar de serlo" y que el momento de demostrar su talento le llegó. El mismo que seguirá acompañándolo y confiando en él, si las cosas no le salen.
Por eso, "Bebelo", cuando mañana entrés a la Bombonera, tratá de hacer lo que mejor sabés: jugar al fútbol. Como lo hacías en la calle del barrio, con tus amigos, o en la cuarta de Talleres. Disfrutá de de ese momento y olvidate que al frente estará Boca, del entorno, de "la 12", de las bandejas, que habrá decenas de miles de personas en Córdoba mirándote por la tele y el país futbolero observando ese partido. Te podrán dar una "patadita" para amedrentarte, pero nunca otro balazo. Lo peor ya lo pasaste.
Hoy puede ser un gran día para vos. Y si no lo es, nadie te lo va a reprochar. Hoy la "10" es tuya, serás el dueño de la pelota. Aprovechá este hermoso momento que te regala el fútbol. Sos un privilegiado. Jugá, hacé jugar y divertirte, como cuando eras un poco más pibe que ahora.
Levantá la cabeza, mirá para adelante, pedila, descargá, enganchá, gambeteá, metela profunda, no traicionés tu esencia. Y si no sale, a no deprimirse. En tu puesto, y a tu edad, todavía tenés margen para ensayar y equivocarte. Lo habrás intentado y eso es lo que realmente le importará a quienes desean lo mejor para vos.
Lo demás, este domingo o más adelante, llegará por añadidura.