Juan Román Riquelme, con los días contados
Cerca del retiro. Riquelme trabaja diferenciado en la pretemporada, no jugaría los partidos de verano y es muy probable que los próximos meses serán los últimos como futbolista profesional.
Pocos quieren hablar del tema en los pasillos de la Bombonera o del predio de Casa Amarilla. Algunos sólo se atreven a susurrarlo en voz muy baja. Pero en medio de los trabajos de pretemporada que Boca realiza bajo el calor abrasador de Buenos Aires, crece la sensación de que Juan Román Riquelme, el máximo ídolo xeneize, está recorriendo los últimos seis meses de su brillante carrera profesional.
Quienes lo conocen, coinciden en que a los 35 años (cumple 36 el 24 de junio) y con un físico que hace rato ha dejado de entregarle las mejores respuestas, Román se está dando, acaso, su última oportunidad. "Quiere irse bien arriba, sin lesiones y si es posible saliendo campeón", le dijo a Mundo D alguien cercano al crack boquense. Ese sería el escenario ideal para colgar los botines con toda la gloria. O para atreverse a soñar con seis meses más de fútbol.
Pero si las dolencias se multiplicasen como lo hicieron durante todo 2013 (apenas si jugó 25 de los 48 partidos que Boca disputó en el año) y se repitiera otra campaña mediocre en el Torneo Final que dará comienzo en la segunda semana de febrero, es posible que incluso antes del 30 de junio, día en el que vence su contrato con el club, Riquelme anuncie su retiro de la actividad y empiece a negociarse la fecha de un multitudinario partido homenaje en la Bombonera.
"Román ama la institución y el estará en condiciones de decir si está para seguir", sostuvo la semana pasada el vicepresidente del departamento de fútbol boquense, Cesar Martucci.
El dirigente agregó que “cuando termine el campeonato tomaremos la decisión que más convenga con el jugador y el entrenador” revelando que la institución no se apurará para negociar un nuevo vínculo con el jugador y que se tomará todo su tiempo para evaluar su rendimiento físico y futbolístico.
Desde el entorno de Riquelme, no se confirma ni se desmiente el runrún que recorre por estas horas el mundo boquense. Las únicas señales que parten tienen que ver con el día a día de su puesta a punto en la que sigue trabajando aparte con Leonardo Betchakian, el kinesiólogo del plantel, y con la necesidad de no apurarlo para que empiece jugando el Torneo Final en la mejor condición posible. “Hablar de lo que puede pasar en junio, es hacer futurología, hoy la cabeza de Román está puesta en hacer una buena pretemporada y en jugar un gran campeonato, después se verá”, señaló a Mundo D un conocedor del cerrado núcleo que rodea al crack xeneize.
Esa misma fuente aclaró que ya sea para seguir o para dejar, Riquelme tomará la decisión consultando sólo a su círculo familiar más íntimo que abarca a sus padres, sus queridos hermanos Cristian y Sebastián, y su hijo menor Agustín. "Son las únicas voces que tiene en cuenta para sus cosas del fútbol, a las demás no las escucha", apuntó la fuente consultada.
A esta altura, es un hecho que Riquelme no participará de ninguno de los tres superclásicos del verano, el primero de los cuales habrá de jugarse el próximo sábado en Mar del Plata. “No queremos apresurarlo. Para mí, por experiencia, anticipar los tiempos es llegar a tener consecuencias más graves. Yo quiero que él se sienta bien físicamente. No quiero que queme las etapas”, señaló el entrenador.
Bianchi reservará a Román para el primer partido de Boca en el Torneo Final, el domingo 9 de febrero ante Newell’s en Rosario. O bien para el segundo, una semana más tarde ante Belgrano, en cancha neutral y quizá a puertas cerradas. La Bombonera recibió una fecha de clausura por el uso de pirotecnia en el último cotejo ante Gimnasia, y por eso no será la sede del partido ante los celestes.