Juan Carlos Olave y Gonzalo Klusener, unidos por la misma causa
Solidaridad sin fanatismos. El arquero de Belgrano y el goleador de Talleres se reunieron este miércoles para ayudar a Eli Agüero, una joven cruzdelejeña que necesita con urgencia un trasplante bipulmonar.
La casa de los Oviedo, en barrio Jardín Hipódromo Anexo, es el escenario de la reunión. Ernesto, el líder del hogar, toma la palabra y habla con vehemencia, sin desperdiciar un minuto. Sólo se oye su voz. Lo escucharon con atención su familia, y la de Eli Agüero, la joven que padece fibrosis quística como la que sufrieron los cuatro hijos de Oviedo.
También lo hicieron Juan Carlos Olave y Gonzalo Klusener, quienes asistieron a esa reunión en calidad de padrinos de Ganffi, la fundación creada por los Oviedo para ayudar a los niños y adolescentes que padecen esta enfermedad.
"Esto es urgente. Necesitamos que un médico especialista en fibrosis quística autorice a que el Incucai ponga a Eli en lista de espera para recibir un órgano. Tiene que ser ya", anunció Oviedo a toda velocidad.
Eli tiene 22 años y necesita con urgencia un trasplante de pulmón. Hoy vive gracias a la ayuda de un respirador. Su salud es frágil y tiende a agravarse. No hay tiempo que perder.
Olave y Klusener mostraron –una vez más– su costado solidario. ¿Qué se puede hacer?, preguntaron y se pusieron a disposición.
Los ídolos abrazaron a Eli, hincha de Belgrano. Se sumó Maribel Oviedo, fanática de la “T”. Todos se ríen. El ambiente se distendió por un rato en una siesta caliente. Olave cruzó algún comentario de la “bendita” amarilla que lo dejó afuera del partido con Boca y la ocurrencia fue festejada por todos.
Resulta extraño ver al arquero pirata sereno, bien lejos de la “locura” que muestra en la cancha. Pero, como se dijo, no es la primera vez que “Juanca” se muestra comprometido y preocupado por la situación. “¿Qué se puede hacer? Hoy voy a estar en un programa de TV y lo voy a contar”, anunció.
Los colores pasan a un segundo plano. La casa de los Oviedo está decorada con cuadros y fotos de Talleres. Hay portarretratos, vasos y distinciones de las filiales que apoyaron su causa. También hay imágenes de “las Kiris”, como les gustaba llamarse al dúo Maribel y Marisol, quien falleció a causa de la misma enfermedad en enero del año pasado.
Los Agüero, papá Juan, mamá Rita y la hermana de Eli, Melissa, son oriundos de Cruz del Eje. Como los Oviedo, se hicieron duchos en recorrer hospitales y escuchar opiniones médicas referidas a la fibrosis quística. Esta patología afecta principalmente a los pulmones, pero en menor medida al páncreas, hígado e intestino. Es congénita. Los padres son portadores de un gen que, al unirse, produce la enfermedad que heredan sus hijos. Puede detectarse con un test de sudor en los recién nacidos y sólo se da en la raza caucásica.
Eli necesita ser trasplantada con urgencia. A través del abogado que asesora a la fundación Ganffi, Daniel Quinteros, se envió un pedido de cobertura de trasplante con donante vivo al Ministerio de Salud de la Nación, que a su vez lo remitió al Incucai. Aferrado a una fría normativa, para el Incucai no se han cumplido los pasos para que Eli figure como paciente en grado de suma urgencia. Faltan estudios (se los hizo pero no han sido remitidos de un hospital a otro) y falta la firma de un médico que certifique la urgencia de encontrar un donante vivo para el trasplante.
Mientras tanto, la salud de Eli empeora. Ernesto Oviedo avisa que está dispuesto a tomar medidas extremas. “Si hace falta, hago una huelga de hambre. No quiero ir a cortar la General Paz porque eso es joderle la vida a la gente que trabaja”, amenazó.
La presencia de Olave y Klusener es una prueba contundente de que hay futbolistas que no viven en una burbuja. "Estas cosas te sacan de contexto. No sólo a los jugadores. A cualquiera en su profesión. Con Gonzalo nos involucramos para ayudar y tratar de concientizar.
Que las autoridades reaccionen. Nos tenemos que unir todos y mirar más allá de cualquier camiseta”, exclama el arquero.
"Hay cosas peores que un mal resultado de fútbol. Da bronca que la gente que tiene que hacerse cargo de estas cosas no le de la importancia que se merece", agrega el delantero de Talleres.
La salud de Eli necesita de todos, sin distinción de colores ni banderas.
