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Jorge Carranza y Mauricio Caranta, amigos son los amigos

Los ex compañeros de Instituto compartieron ayer un desafío de golf y se repartieron muchos elogios. Competitivos al máximo, ante todo priorizan la amistad que los une.

29 de diciembre de 2010 a las 09:32 a. m.
Flavio Durán
Jorge Carranza y Mauricio Caranta, amigos son los amigos

Hoyo 8. "¡Vamos, Mauricio!", grita y saca pecho Caranta. "No me lo festejes en la cara", responde Jorge Carranza. El festejo del actual arquero de Lanús era porque, a un hoyo del final de la pasada de golf, su equipo pasaba al frente con un golpe menos.Hoyo 9. Comienza Caranta, le pega a la pelotita y... "¡A San Luis!", acota Carranza por el tiro defectuoso del ex "1" de Instituto. "Mauri" camina unos 200 metros hasta unos yuyos, toma la pelotita blanca con la mano, gira y se ríe. Todos lo están viendo, incluido "el Loco", su amigo de años y conocedor de algunas "trampitas" que puede hacer Caranta.

Al final fue empate. Como las duplas Facundo Erpen-Carranza y Enrique Ambrosini (médico de la Gloria)-Caranta no se sacaron ventajas, los arqueros definieron mano a mano en espacios reducidos. Ahí, ganó el hoy capitán albirrojo.

Ya en el Club House del country La Cascada, Mundo D compartió una jugosa charla con los "1", que contaron, entre otras cosas, cómo nació la fuerte amistad que los une. "Todo empezó luego de perder las finales con 'el Tata' (Gerardo) Martino (2001)", tomó la iniciativa Caranta.

Después, los guardametas empezaron a concentrarse juntos, lo que llevó a forjar una gran confianza mutua. “Por ahí estamos más tiempo con el equipo que con la familia, entonces uno comienza a tomar confianza y a contar un poco sus cosas. Después, a cada uno le fueron sucediendo cosas en la vida y así se comienza a ver que el otro está para apoyarte”, comentó el jugador “granate”.

En lo futbolístico, Carranza, admirador e hincha número uno de Caranta, recuerda: "Lo que más tengo presente es que (Mauricio) siempre alentaba para que uno progrese, más allá de que uno siempre deseaba ganarse un puesto. Eso es muy admirable en él".

–Jorge, ¿es cierto que una vez te enojaste con Caranta porque quiso jugar lesionado y no te dejó el lugar?

–Nosotros tuvimos una charla que a mí me marcó. Él se había lesionado en el partido antes de visitar a Unión (B Nacional 03/04) y no se había entrenado en toda la semana, pero había viajado. Nosotros peleábamos el campeonato (la fecha siguiente Instituto ganó el Apertura ‘03). Unas horas antes del partido, el técnico (Héctor Rivoira) me había dicho que iba a jugar yo. Entonces, imaginate... Tenía una ansiedad y unas ganas de demostrar lo que podía dar, a pesar de reemplazar a la figura del equipo. Pero, dos horas antes, Mauricio me llamó a la habitación y me dijo que él iba a jugar porque no podía bajarse en ese momento. Y bueno... Lo entendí para bien. Y desde ahí hago lo mismo: no quiero perderme ningún partido. Yo valoré mucho eso porque él decidió hablar conmigo para respetar y no quebrar la amistad. (J.C.)

“Tiene que ascender”

“Jorge empezó a jugar al fútbol a los 18 años. Por eso le costó un montón. Bah... Le sigue costando...”, tiró en chiste Caranta, y prosiguió: “Está en un buen estado físico y, si sigue trabajando como lo hace, va a seguir mejorando rápidamente, tal como lo hizo en su carrera. Yo siempre le digo que tiene que ascender con Instituto. Ya es un pilar del equipo y el ascenso está cerca. Yo lo veo desde el punto de vista del hincha y antes no teníamos una comisión directiva como la de ahora. No conozco a estos dirigentes, pero están haciendo las cosas bien, por lo que el ascenso va a ser producto de un trabajo y no una casualidad”.

“El Loco” le tiene fe

Caranta llegó a Lanús hace un año y medio y aún tiene dos y medio más de contrato. En el tiempo que pasó, el arquero conoció a alguien muy importante en su carrera: Luis Zubeldía.

“Yo recién a los 30 aprendí a jugar al fútbol. Hace dos años conocí a un gran entrenador como Zubeldía. Él me enseñó a ver el fútbol y, ahora, lo vivo. A pesar de su corta edad, es un muy buen entrenador porque desarrolla un excelente trabajo, siempre fundado en argumentos. Él me hizo vivir el fútbol y no jugarlo por jugarlo. Antes yo quería retirarme a los 31 y alejarme del fútbol. Ahora no pienso en el retiro”, sostuvo contento el arquero granate, que recuperó la titularidad en la recta final del último Apertura.

En cuanto al nivel que presenta hoy, “Mauri” dice estar “bien”, pero quien mayor confianza tiene sobre él es Carranza. “Estoy seguro de que va a volver a tener ese nivel de selección que ya mostró durante mucho tiempo”, se jugó su amigo.

Suspendieron una práctica

“Carranza es un gran arquero. Siempre quiere trabajar más y más. Quiere que lo exijan todo el tiempo”, suele decir el hoy entrenador de arqueros de la Gloria, Ramón Álvarez. Pero, este mejorar día a día sumado a la pasión y a la competitividad de ambos, alguna vez los llevó a meterse en problemas.

“Cuando estaba “el Chulo”, Sergio Lippi era su ayudante de campo y entrenador de arqueros. Estaban bárbaras las actividades que proponía porque eran supercompetitivas. Y como nosotros dos somos muy competitivos, siempre alguna ‘trampita’ hacíamos para ganar. Entonces, un día comenzamos a discutir por un gol hasta que Lippi se enojó, pateó las pelotas y se fue del entrenamiento gritando: ‘¡Con ustedes dos no trabajo más!’. De ahí, estuvimos dos o tres días sin hablarnos. Fue muy buena...”, recordó “el Loco”, sonriente.

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