Javier Mascherano: “Todavía podemos hacer más historia en el Mundial”
"El Jefecito" es el referente de esta selección. Cuando habla, todos escuchan. Gritó hasta quedarse casi sin voz por la clasificación. “Queremos jugar la final el 13 del julio”, afirmó ayer.
Clavó las rodillas en el césped, apretó los puños con toda su fuerza, con los brazos extendidos para abajo, cerró los ojos, levantó la cabeza y gritó. ¡Gritó! Tan fuerte que se escuchó desde Brasilia hasta San Lorenzo, su lugar de nacimiento en Santa Fe. Fue apenas finalizó el partido y lo que vivió Javier Mascherano, el referente de esta selección, fue la imagen de la clasificación. Fue un desahogo por tantas frustraciones. Ya está. La palabra fracaso no le cabe a "Masche", ni a estos jugadores ni a este cuerpo técnico, si no se logra ganar la tercera Copa del Mundo.
"Tenemos el partido del miércoles en la palma de las manos y las tenemos que cerrar para que no se nos escape. Tenemos la ilusión de estar en una final de un Mundial", escupió "el Jefecito".
"Este día lo esperé ocho años. Todavía podemos hacer más historia. Queremos jugar la final el 13 del julio en el Maracaná. Ojalá que todo termine el 13 y de la mejor manera para nosotros. No sería inteligente si sólo nos quedamos con esto. Hemos dado un paso muy grande ante Bélgica, pero tenemos el partido del miércoles en la palma de las manos y la tenemos que cerrar para que no se nos escape. Tenemos la ilusión de estar en una final de un Mundial", escupió "el Jefecito".
Mascherano es el alma de este equipo. Es el que habla, el que ordena, el que se pelea con los rivales. Es conmovedor observa una foto del partido contra Bélgica donde se ve a "Masche" (que mide 1,71 metros) haciéndoles frente, casi desafiándolos, a Witsel (1,83) y a Fellaini (1,84), dos grandotes belgas que con sus porras imponen más miedo. A "Masche" no. Lionel Messi es el líder a la hora de jugar, pero el "14" manda. Cuando habla, el resto escucha. Eso sucedió contra Suiza, cuando finalizaron los 90 minutos, el grupo se juntó en ronda y la palabra la tomó Alejandro Sabella, para dar unas indicaciones, y Mascherano, para arengar a sus compañeros. Junto con "Maxi" Rodríguez y "Leo" son los que más mundiales jugaron en este plantel. Tres cada uno. Pero el ex River con mucho más protagonismo que el jugador de Newell's y el "10".
“Nos sacamos muchas cosas de encima. Sobre todo que Argentina volvió a estar entre los cuatro mejores. Fue un desahogo por la experiencia vivida. No es sólo lo personal. Esto es el fútbol argentino. Volver a estar entre los mejores del mundo es una alegría muy grande”, analizó.

–¿De quién te acordaste al final del partido?–De muchísimas cosas. De los compañeros que lo han intentado y no han podido lograrlo. Los que hemos estado en Sudáfrica (2010) y en Alemania (2006). También de mi mujer y de mis hijas me acordé, que son las que me aguantan con esta locura del fútbol. En definitiva son las que se comen los garrones.
–¿Se dan cuenta de la alegría que hay en Argentina?–No hay nada más lindo en la vida que darle felicidad al otro. Pienso de esa manera. Cuando veo feliz a la gente que quiero, soy el tipo más feliz del mundo. No me interesa la felicidad personal. Sino que los que están al lado mío sean felices. Sé que todo el mundo está feliz.
–Se cayó Agüero y ahora Di María. Deben hacerse más fuertes en la adversidad.–En un Mundial siempre vas a necesitar de todos y nunca sabés cuándo te toca. Mirá lo de Enzo (Pérez). Es un fiel reflejo de lo que es estar preparado para jugar un Mundial. No había jugado un minuto en la Copa, entró y lo hizo fantástico. Lo mismo Martín (Demichelis), lo mismo José (Basanta), lo mismo Lucas (Biglia). Lo que tiene bueno este grupo es eso. Que todos están preparados. No hay nada más importante que cada uno sepa ocupar su rol. Y lo hemos demostrado no en este Mundial, si no en los últimos dos años.
–¿Y Holanda?–Tiene mucho hambre. Deben tener la sangre en el ojo por lo del mundial pasado. Tenemos la ilusión de seguir avanzando. Será más duro que ante Bélgica.
