Javi Poves, el indignado que dejó el fútbol "asqueado"
Jugaba en la Segunda de España, pero se cansó de las injusticias de su deporte. "Cuanto más conocés el fútbol más te das cuenta de que todo es dinero, que está podrido", dijo. Una historia increíble.
El español Javi Poves es un jugador de fútbol que se ganaba la vida en la Segunda División B de su país. Jugaba en la filial del Sporting de Gijón y había debutado en Primera en la última jornada de la pasada Liga. Pero no era feliz.
Más allá del dinero que ganaba sus intereses eran otros. Y ahora tomó una decisión. "¿De qué me sirve ganar 1.000 euros en vez de 800 si sé que se obtienen con el sufrimiento de mucha gente?", le dijo a El País, de España.
En una nota publicada hoy en España, Poves explica por qué se siente indignado con el fútbol. Lector de libros como El capital, de Karl Marx, o Mi lucha, de Adolf Hitler, llegó a pedir que no le pagaran por ventanilla (para que el banco no especulara con su dinero) y hasta devolvió las llaves del auto que una empresa le entregaba a los futbolistas del primer. Con su pequeño Smart le sobraba.
Y entonces, una declaraciones de Poves al diario La Nueva España en junio pasado, en plena efervescencia del Movimiento 15-M (las protestas sociales en España), anticipaban que ya venía pensando en dejar el fútbol.
Le quedaba un año de contrato, pero no le importó. "Cuando era pequeño, jugaba por amor al deporte, pero cuanto más conocés el fútbol más te das cuenta de que todo es dinero, que está podrido, y eso se te quita un poco la ilusión".
A diferencia de los indignados que tomaron las calles y plazas en España, Poves no cree en la vía pacífica para enfrentarse al sistema. "En vez de tanto 15-M y tanta hostia, lo que hay que hacer es ir a los bancos y quemarlos, cortar cabezas. La suerte de esta parte del mundo es la desgracia del resto", escribió en la web www.Lainformacion.com.Tras cambiar impresiones con ellos en la plaza Mayor de Gijón, Poves no cambió su opinión sobre los indignados: "Es un movimiento creado a propósito por los medios de comunicación para canalizar ese malestar social que hay y para que esa chispa no se convierta en peligrosa e incontrolable para el sistema. Es un lavado de cara para el sistema capitalista, pero no un cambio radical".En julio, mientras sus compañeros realizaban la pretemporada, Poves se fue y firmó la rescisión de su contrato. Podría haber seguido jugando en Segunda B o en alguna Liga exótica, pero decidió desandar el camino que tomó hace unos años y volver a los estudios para cursar Historia.