Irán ante Argentina y un "elogio de la defensa"
El periodista Jorge Cuadrado, de Canal 12, analiza otra faceta del partido que Argentina le ganó a los de Irán. Y valora la capacidad de, con pocos recursos, resistir ante los poderosos.
A los argentinos nos gusta el fútbol “bien jugado”. Tener la pelota, pasarla correcto pero siempre hacia adelante y con velocidad y precisión. Me sumo.
Soy de los que gustan de Bochini, Riquelme y Redondo. Por supuesto de Messi y Maradona. De los que se aburren con un 0-0. Pero hay una esencia de injusticia en esa postura.
Luego del exiguo triunfo ante Irán, llovieron las críticas a nuestro seleccionado y brillaron por su ausencia los elogios al rival. Los pocos que pudieron escucharse tienen un sesgo mezquino: "Se metieron todos atrás".
Sentencias como esas ignoran la épica de la defensa. Le niegan su posibilidad artística o vindicativa. Toda defensa implica un acto de heroísmo, o al menos un martirologio, que ningún ataque posee.
Héroes son los de la resistencia francesa, no los nazis invasores. Héroe fue Liniers y su irregular ejército de agua hirviendo para expulsar a los ingleses. Héroes fueron Belgrano y el Éxodo jujeño, los rusos que resistieron el sitio de Stalingrado, los judíos en los ghettos, los esclavos africanos, los indios de Ghandi.
Todos defensores que necesitaron de entereza, inteligencia y temperamento para enfrentar al invasor, al atacante. Atacar, ataca el poderoso.
Con Messi, Neymar, Robben y Van Persie, con Müller, con Benzema, con aviones invisibles y misiles inteligentes, ataca cualquiera. Son millones de dólares en recursos.
El verdadero arte consiste en agrupar los recursos escasos, las fuerzas deficientes, y exprimirlos, para hacerle frente al vendaval de los que lo tienen todo y pretenden todavía más. A los débiles no les queda otra que defenderse. Juntarse a retaguardia, cortar las líneas de abastecimiento de los invasores, impedirles llegar a sus fortalezas y esperar un momento para, en un contragolpe furtivo, clavarles la lanza que les impida izar la bandera en territorio ajeno.
Al fin y al cabo, no hay nada más estético, ético y pasional, que un arquero con la pelota en las manos, arengando a sus compañeros para defender el último embiste con la última gota de sangre y talento.
Jorge Cuadrado es periodista de Canal Doce

