Instituto y una reacción que ilusiona a futuro
Empate en Caballito. Después de un flojo primer tiempo, la Gloria tuvo un rendimiento interesante en el complemento e igualó 1-1 con Ferro.
El Instituto que al cierre del primer tiempo perdía 1-0 con Ferro fue el mismo que hasta aquí había enhebrado más decepciones que alegrías en el torneo de la Primera B Nacional. Rígido, posicional, mal con la pelota, impotente para generar juego y para atacar, dejó un mensaje inquietante no bien se hundió en el vestuario para el intervalo: no había ningún futuro posible jugando de esta pobre manera.
Había que cambiar la actitud y el fútbol. Y como ese cambio indispensable llegó en la segunda etapa por ambas vías, la Gloria jugó mucho mejor, empató 1-1 y al final, hasta tuvo oportunidades como para llevarse la victoria anoche del viejo estadio de madera de Caballito.
Más allá de que siempre vale sumar cuando se sale lejos de Alta Córdoba, la igualdad convenció acaso más que el angustioso triunfo del lunes contra Huracán.
Al Globo de Parque Patricios se le ganó casi en la última pelota del partido y jugando mal en todo el encuentro. En cambio, con Ferro se empató pero mostrando un repunte con la pelota y en el desempeño de algunas individualidades (Gonzalo Piermarteri, Maximiliano Correa, Federico Vismara) que permite esperar con mesurado optimismo el encuentro de la próxima fecha ante Banfield y todo lo que aún queda por jugar en el campeonato.
Con dos caras
“Somos un equipo muy ciclotímico y espero que no nos vuelva a suceder. En un campeonato tan parejo y competitivo, no podemos dar un tiempo de ventaja”, dijo Raúl Damiani.
El capitán de Instituto reconoció que en esos 45 minutos iniciales, después del prematuro gol de Marcelo Berza (ex zaguero de Belgrano), el equipo había jugado mal. “Estuvimos muy imprecisos con la pelota en el medio, la perdimos demasiado. Después mejoramos mucho el juego y creo que si hubiéramos estado más tranquilos en los últimos metros, nos hubiéramos llevado los tres puntos”, expresó el lateral derecho.
Para el técnico Darío Franco, esa rebeldía que mostró el equipo para sacar la cabeza de un momento difícil fue lo mejor que anoche mostró la Gloria. "Me voy contento por la reacción que tuvo el grupo, que no se cayó y que intentó en todo momento, aún cuando las cosas no salían. Si en el segundo tiempo reforzaron el juego, es porque lo pueden seguir haciendo. Ahora tendrán que convencerse de que lo deben hacer desde el comienzo", señaló el entrenador.
A la hora del primer análisis de lo que pasó en la cancha, Franco opinó: “Entramos pasivos y nos anotaron en una desatención en un corner, pero en el cierre del primer tiempo emparejamos el desarrollo del juego. En el segundo tiempo fuimos superiores en el juego y en las situaciones y en el balance general, creo que merecimos haber ganado”.
Los caminos han quedado señalados. Es mucho el terreno que la “Gloria” perdió jugando como lo hizo en el primer tiempo. Pero mucho más es el que puede recuperar si la levantada de la segunda etapa se sostiene en los próximos partidos.
Hay reservas morales y futbolísticas para hacerlo. Y el 1-1 de anoche ante Ferro fue la mejor demostración de que, más allá de los remezones de la crisis política que sacude al club, Instituto no está entregado. Y puede (y quiere) seguir dando pelea.

