Instituto y un triunfo contra viento y marea
La Gloria venció por 1 a 0 a Barracas y cortó una racha de cuatro caídas en fila. El árbitro Giménez tuvo una polémica actuación.
No se va a rendir Instituto. Con lo que le queda se la jugará hasta el final para ver si puede meterse por la ventana al Reducido por el segundo ascenso. Al menos eso dejó en claro ayer tras ganarle por 1 a 0 en Alta Córdoba a Barracas Central, que se quedó con las ganas de saltar a la punta de la Zona B en la Primera Nacional.
Debió sufrir y mucho (¿cuándo no?) la Gloria para quedarse con los tres puntos. En la primera media hora de juego la pasó mal y prácticamente no le vio la cara a Mariano Monllor el arquero del club que comanda la familia Tapia, que tuvo a un hijo de “Chiqui” en cancha (el capitán Iván) y a otro en la platea (el presidente Matías).
Tras pasar algunos sofocones en el inicio Instituto pudo abrir el marcador tras el penal que Rodrigo Garro cambió por gol a los 33 minutos de la primera etapa. El pampeano le pegó con alma y vida y casi hace un agujero en la red con su remate. Así, le dio un triunfo por demás importante a un albirrojo que sumaba cuatro derrotas en fila y que no podía ponerle punto final a su mala racha.
Apoyado en la velocidad y en los desbordes del revulsivo Matías Godoy, la Gloria encontró espacios sobre el cierre del primer tiempo y si no amplió la ventaja fue porque el árbitro Giménez no cobró otro claro penal para el local.
Sin merecerlo, Instituto se fue arriba al descanso gracias a su oportunismo en ataque y a la irresolución que evidenció Barracas de tres cuartos de cancha para adelante.
Aguante corazón aguante
En el inicio del complemento Barracas salió con todo a buscar el empate. Pero nunca supo cómo resolver todo lo que generó. Primero no pudo con Jorge Carranza y luego le costó apuntarle al arco.
Pero de tanto ir, la visita dejó espacios y en un par de contras la Gloria pudo ampliar su ventaja, pero el referí Giménez estaba decidido a no darle otro penal al local y obvió un par de infracciones claras dentro del área. Sí, una vez más, un arbitraje que involucra al equipo de los Tapia dejó mucha tela para cortar.
Con el correr de los minutos el partido fue tomando temperatura y se puso “calentito”. Hubo amarillas para todos y entre los allegados que había en Alta Córdoba comenzó a hacerse unánime una frase: “Que no pase nada de nada en el área nuestra porque nos cobran un penal”. Todos pensaban y decían lo mismo.
Para tranquilidad de propios y extraños no hubo más polémicas sobre el cierre Instituto se terminó abrazando a un triunfo que le costó horrores conseguirlo. Incluso en una de las últimas jugadas de la tarde Carranza se vistió de héroe para salvar su valla y evitar que la visita se lleve algo de Córdoba. Así, “el Loco” logró reivindicarse tras un par de errores que costaron caro.
La ruta del albirrojo le marca que su próxima parada está en Mendoza, para visitar el domingo a Independiente. Sabiendo que el margen de error es nulo y que no queda otra que ganar o ganar para no tener que pensar desde hoy en el 2022.
