Instituto y un equipo con corazón
Triunfazo en Alta Córdoba. Después de una semana convulsionada, la Gloria venció al encumbrado Atlético Tucumán con gol de Guerreiro.
“Gloria, vos sabés que te quiero, que te sigo y aliento; que he dejado mi vida, sólo por esta alegría”, suena una y otra vez. Los hinchas cantan y saltan bajo la lluvia y Alta Córdoba es una mezcla de fiesta y nervios.
Al fin fue una jornada épica para el equipo que conduce Héctor Rivoira. Después de tanto sufrir y con acontecimientos para recordar, Instituto se impuso 1-0 a Atlético Tucumán.
El Decano, que llegaba como escolta, se plantó mejor al inicio. La reacción albirroja llegó en el complemento. Sin sobrarle nada, se puso a la altura de su rival y tomó la iniciativa.
El atrevimiento del debutante Gonzalo Maroni, de 16 años, le dio el toque de rebeldía suficiente para sumar entusiasmo y ánimo de ganar. "Le dije que hiciera lo mismo que hacía en su división. Que él había llegado a primera por su forma de jugar... Y así lo hizo", se enorgullecía "el Chulo" Rivoira, que les sigue dando cabida a los juveniles de la Agustina.
Otro del semillero es Christian Bernardi, quien llegó por la izquierda y lanzó un centro bárbaro para la cabeza de Mariano Guerreiro: a los 34 minutos del segundo tiempo llegó el esperado grito de gol, el que marcaba el desahogo del delantero y el que ponía la ventaja para un triunfo necesario.
En una semana en la que el club estuvo parado, los jugadores reclamaron con un comunicado y no se concentraron, la victoria les llegó luego de sudar y sufrir (sobre la hora, un remate de Menéndez al travesaño y una genial volada de Hoyos ante un cabezazo de Rodríguez).
Y Rivoira no cabía dentro de sí: "Estoy feliz. Me emociona ver a estos pibes. Este grupo demuestra que cada vez está más fortalecido. Estoy orgulloso. Fue una semana difícil, crítica y se jugaron la vida. Terminaron acalambrados contra un equipo que pelea el primer puesto. Ganamos porque somos un solo corazón, es el equipo".
Revancha del goleador
Cuando culminaba el primer tiempo y Pablo Magnín pidió el cambio, Mariano Guerreiro sintió que era su momento. Rivoira lo mandó a la cancha. Al principio las cosas no le salieron.
Hacía de la 14ª fecha que no jugaba, cuando fue titular en Gualeguaychú. Cuando llegó Rivoira le dijo que lo iba a poner bien físicamente y, hace poco, el propio DT afirmó que en algún momento iba a necesitar de él. Y ayer hizo el gol triunfal.
“Lo estaba esperando. Estuve varias fechas afuera por decisión del técnico y yo sabía que estaba bien porque mi nivel no era el apropiado para estar citado, porque había chicos que estaban mejor. Igual la luché día a día esperando la chance”, dijo el ex-Brown de Adrogué.
Este cordobés de La Carlota, de 22 años, le contó a Mundo D una anécdota que tuvo incidencia directa en el destino de anoche.
"Cuando salí de Argentinos Juniors tenía ofertas de varios clubes de la B y con uno había arreglado de palabra, pero cuando apareció Instituto pedí disculpas y que me dejaran ir a Córdoba. Siempre veía que estaba por ascender y siempre pasaba algo. Me motivaba mucho tratar de ascender de una vez por todas o estar en ese grupo", contó. Y luego confesó que aquel club del acuerdo verbal era Atlético Tucumán.