Instituto y su mala costumbre de complicarse solo
La Gloria volvió a complicarse solo, empató 1-1 con Villa Dálmine y ratificó que le cuesta ganar en Alta Córdoba.
Instituto tiene una extraña facilidad para complicarse solo en partidos que podría resolver con mejor suerte. Y que, de haberlo hecho a lo largo de este torneo, estaría en la punta o muy cerca de ella.Anoche, luego de haber hecho los méritos suficientes en el primer tiempo para ponerse en ventaja, recién a los 13 del complemento pudo pasar al frente, cuando Pablo Magnin empujó desde el piso la pelota al fondo de la red. Pero si hay algo que le cuesta horrores a este equipo de Iván Delfino es mantener su valla en cero. Por más que ayer Matías Garavano haya vuelto a tener una buena noche. Una desatención defensiva, al minuto del 1-0, le permitió a Villa Dálmine poner el empate por intermedio de Lucas Favalli, quien cumplió a la perfección con la ley del ex.
Y tanto se complica Instituto sus partidos que esta vez fue Pablo de Miranda quien se hizo expulsar innecesariamente y dejó al equipo con un hombre menos para toda la mitad del complemento.
Y el error que esta vez fue del zaguero, el partido pasado lo cometió el lateral Luis Castillo. Y antes fue Nizzo quien recibió dos rojas y dejó a la Gloria con 10 en compromisos que iba ganando y terminó igualando.
¿Pudo ganar Instituto ayer? Claro que sí. Mostró algunas cosas interesantes de arranque, con juego asociado por el costado izquierdo y también por derecha cuando Medina entraba en acción.
Pero le faltó un poco de puntería en el área rival y Kletnicki terminó siendo la figura del partido. Pero también lo pudo perder, aunque el Violeta pareció conformarse en todo momento con el empate y, aun con un hombre más, no quiso arriesgarse para ganarlo.
En los minutos finales, la Gloria lo buscó con más ganas que fútbol. Las corridas de Medina, algunos pincelazos de Rosales y poco más del resto intentaron poner en apuros a un Villa Dálmine que dejó una opaca imagen en Alta Córdoba.
Y, aunque parezca extraño, a Instituto le sigue costando una barbaridad hacerse fuerte en casa, algo que en otros tiempos era costumbre.
Hace desde julio del año pasado que no gana dos partidos seguidos en el Monumental; y desde febrero de este año que no mete dos victorias en fila. Demasiado para un equipo que se armó con otras pretensiones, pero que deberá seguir sumando para su gran objetivo: escaparle al descenso.

