Instituto y la frustración tan temida
Sin nada. La Gloria ganaba, pero el Rojo dio vuelta el juego y lo dejó sin chances. Otra vez Alta Córdoba sufre.
Habían pasado unos largos minutos luego del final del partido y ellos estaban ahí. Sentados. Con la mirada perdida. Con los ojos rojos por las lágrimas derramadas y con la mente en blanco. En el vestuario, los jugadores también estaban así. ¿A quién echarle la culpa por esta frustración? Ni ganas de insultar tenían los hinchas. Independiente le ganó 2-1 a Instituto y la parcialidad gloriosa volvió a sufrir un mazazo a su ilusión de ascenso.
El gol de Raúl Damiani hizo explotar a Alta Córdoba. La Primera División estaba al alcance de la mano. Así se fue al entretiempo, sabiendo que estaba a 45 minutos de quedar a un paso del ascenso. Pero llegó un pésimo segundo tiempo de Instituto y la reacción de Independiente, el golazo de Montenegro, la roja a Velázquez, las salvadas de Chiarini, el tanto de Penco, y el triunfo del Rojo. Así, la chance de ascenso para la Gloria se esfumó. Una vez más.
En 45 minutos dejó escapar la gran chance de quedar a las puertas de un ascenso. En realidad, esa posibilidad la dejó pasar mucho antes. Quizá en el partido perdido contra Ferro en la fecha pasada, en la crisis institucional (comenzó la temporada con Barrera como presidente, lo reemplazó Peralta y luego asumió Morellato), en la falta de pago a los futbolistas que derivó en un paro, en los cambios de entrenadores (arrancó Kudelka, siguió Agüero y terminará el torneo Jiménez) y en las bajas de jugadores que eran clave para el plantel (Ábila y De la Fuente). Muchas contra para un equipo que demasiado hizo. Demasiado lejos llegó. Quizá por eso los hinchas prefirieron aplaudir a los futbolistas antes que insultarlos.
Perdió con la frente en alto. Las lágrimas de Chiarini, de “Miliki” y de todo un vestuario así lo graficaron. Cayeron ante un grande del fútbol argentino. Un Independiente al que le costó demasiado demostrar que es de Primera y recién lo podría concretar en la última fecha.
Historia de decepciones
El hincha de Instituto viene golpeado. Muy golpeado. Pasan los DT, cambian los jugadores y hasta las directivas, pero lo que se repite en el último tiempo son las frustraciones. La última había sido en la temporada 2011/2012, equipo que dirigía Darío Franco. Luchó hasta el final, perdió frente a Ferro la chance del ascenso directo (se lo llevaron River y Quilmes) y luego cayó en la promoción ante San Lorenzo.
En la 2010/2011, con Claudio Vivas como DT llegó a estar en puestos de ascenso, se fue el DT y la Gloria finalizó en el 10º lugar. En la 2009/2010, con Marcelo Bonetto como técnico, Instituto cayó 3-0 contra Tiro Federal en la última fecha y terminó quinto (con 60 puntos, a tres de la promoción). En la 2008/2009, también finalizó quinto (a tres unidades de la promoción) con Jorge Ghiso como DT.
A esas frustraciones, si se va más atrás, hay que sumarles las tres chances de ascenso que perdió aquel gran equipo que dirigía Martino en la temporada 2000/2001 (contra Banfield, Nueva Chicago y Argentinos). La reválida perdida contra Almagro (1999/2000), que significó el descenso a la B Nacional. O la final del ascenso perdida contra Talleres (1994).
El hincha de Instituto sabe lo que es sufrir en instancias decisivas. Pero también sabe de alegrías, como los ascensos del ’99 y del 2004. Y a eso le apuntará en los próximos seis meses para luchar por uno de los 10 ascensos que otorgará la AFA a la B Nacional, si se concreta la reestructuración de torneos.