Instituto: una tarde errada, sin luces y con nervios ante Rafaela
El Albirrojo igualó 0 a 0 ante Atlético, en un cotejo pobre de los de Bovaglio. Dejaron pasar la chance de trepar en la tabla. Falló un penal y un gol “imposible” abajo del arco.
El juez Jorge Broggi ya había señalado el tiempo de descuento y habían transcurrido un par de minutos cuando uno de los plateístas de Instituto se levantó y decidió irse. “Esto es un dolor de ojos. No hay forma. No vamos a ganarlo”, le dijo al hincha que tenía al lado y enfiló hacia la salida del Monumental de Alta Córdoba.
Fue un resumen perfecto de lo que sucedió en ese final (y casi durante todo el partido) en un 0 a 0 que no suma ni agrada ante Atlético de Rafaela, por la fecha 19 de la Primera Nacional 2022.
En lo que fue quizá una de las actuaciones más flojas del conjunto de Lucas Bovaglio de local en todo el campeonato, no pudo doblegar a un gris conjunto rafaelino que bien pudo llevarse todo si Jorge Carranza no tapaba un par de pelotas muy complicadas en el primer tiempo.
El final del cotejo mostró cómo la Gloria se iba desdibujando entre los nervios propios y la ansiedad que baja de las tribunas, por un triunfo que podía posicionarlo muy bien en la tabla de posiciones.
Más aún porque llegaba de una pobre actuación ante Guillermo Brown, en Madryn la pasada jornada (derrota 2-0).
Pero cuando Broggi por fin señaló el final, quedó claro que podrían jugar 20 minutos más y el Albirrojo no iba a poder marcar, a pesar de tener un jugador más. No era la tarde. Estaba más que claro.


Para agarrarse la cabeza
Instituto entró dormido al partido, nervioso, acelerado. Con la ausencia por acumulación de amarillas de Roberto Bochi, el equipo sintió muchísimo la falta de ese futbolista que hace el equilibrio y sostiene a todos.
Los primeros minutos ante Rafaela la defensa fue un coladero y Carranza sacó varios tiros peligrosos que podrían haber complicado aún más todo.
Luego, el Albirrojo logró acomodarse un poco mejor y lejos de jugar bien, tuvo situaciones más que claras para ganar el partido.
Pero llegaría esa jugada que se seguirá comentado toda la semana en los bares de la plaza de Alta Córdoba, que fue el símbolo de la jornada.
A los 30 minutos del primer tiempo, Nicolás Mazzola tuvo la lucidez que nadie tuvo en toda la tarde. Gambeteó y envió un centro hermoso, rasante y medido, para su compañero de ataque.
En el medio del área, con el arco de frente y casi vacío, se relamía Joaquín Molina, que tenía la gran oportunidad de lograr la ventaja, que en un cotejo tan cerrado era vital.
Pero Molina, insólitamente, se “nubló”: pateó la tierra, definió débil y mal y la pelota terminó en las manos del arquero Julio Salvá, que no podía creer lo que había pasado.
Ni hablar los hinchas, que se agarraron la cabeza por varios minutos.

El video de esa acción, fue viral minutos después que concluyó el partido. Sí, fue “la” jugada que hubiera cambiado todo. “No le podemos caer a Joaquín (Molina) por esa jugada. Hay que apoyarlo y estas cuestiones tiene el fútbol. Hoy nos vamos con sensaciones negativas. Esto se soluciona con trabajo. Estamos en la mitad del torneo. Tenemos que rendir mejor”, dijo Bovaglio.
Para completar la tarde complicada, Gabriel Graciani estrelló un penal por un agarrón al propio Molina, en el cierre del primer tiempo.
En el segundo tiempo, Instituto fue un puñado de nervios. Y eso que jugó casi media hora con un hombre más.
No encontró los caminos, lo devoraron los nervios y el cero a cero en el marcador calificó de buena forma lo que hizo el Albirrojo, que deberá cambiar la cara en Tandil.