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Instituto se sigue preguntando ¿por qué?

No encuentra explicación. La derrota 0-2 ante Chacarita no hizo más que ratificar el paso errático de la Gloria. Por tercera temporada consecutiva, las chances se esfuman en la segunda mitad del torneo. Se buscan causas, pero no aparecen.

12 de junio de 2011 a las 08:23 a. m.
Marcos Russo, enviado especial a Buenos Aires
Instituto se sigue preguntando ¿por qué?

En Instituto era resistido; en Chacarita es de los pocos que zafó de la limpieza y, encima, goza de la simpatía del público. Damián Toledo, quien no gritó su gol por el pasado en la Gloria, tiró una frase que llama a la reflexión: "Hay que analizar por qué siempre se cae al final. Los tres años peleó hasta cierto punto y sobre el final se cayó. Hay que buscarle una explicación, tanto de arriba (dirigentes), como los jugadores y cuerpo técnico".El central funebrero lo vivió en la temporada 2008/2009 en el equipo que dirigía Jorge Ghiso, pero la historia se repitió en la 2009/2010 con Marcelo Bonetto y en la 2010/2011 con Claudio Vivas. ¿Por qué?

En lo que respecta a la actual campaña, se han intentado buscar respuestas, pero la pregunta todavía sigue en pie. Antes de lo que fue derrota 0-2 ante “Chaca”, el vicepresidente Francisco Ruiz también lo graficó: “Cuando quise saber cuál era el problema, le pregunté al técnico (Vivas), y estaba todo bien; les pregunté a los jugadores, y estaba todo bien. Entonces, ahora tengo dos problemas”.

Se les apunta a los jugadores y al hecho de haber sostenido demasiado tiempo al DT anterior. Si no, sólo hace falta comparar la tabla de diciembre pasado y la actual: la Gloria pasó de estar tercero, a un punto del ascenso directo, a estar 12º, a 15 puntos del escolta Unión.

En lo que se jugó del 2011, Instituto sólo sumó 18 puntos, una cosecha tan pobre, que en el mismo período sólo alcanza para superar a Tiro Federal (16) e igualar a la CAI (18), los dos descendidos. En una imaginaria tabla de este año, compartiría el 17º puesto con los sureños y Atlético Tucumán (18), otro que se desbarrancó.

“Chaca”, con la otra receta

La nueva derrota albirroja significó el primer triunfo del nuevo ciclo de Héctor Rivoira en Chacarita. El proceso del "Chulo" es opuesto al que eligió el club de Alta Córdoba para el tramo final del torneo. Cuando se terminó el ciclo de Vivas, en Instituto poco cambió. Aunque sumaron minutos algunos juveniles, la base fue la misma.

Rivoira lo explicó: “Yo agarré con esa condición, de empezar a evaluar para lo que viene. No tuve problemas en jugar con los pibes y decirles en la cara a los que no seguían. Había que dar un golpe de timón”.

Ramón Álvarez, con toda su nobleza, parece rendido: "En la semana, no tengo quejas, trabajan y están predispuestos; pero en los partidos les pesa porque se generó mucha ilusión y no se pudo lograr el ascenso".

La dupla quizá pueda darle su toque al equipo en la última fecha, ya que Álvarez dejó entrever ayer que contra Independiente Rivadavia realizaría muchos cambios: “Queremos verlos a todos, como hoy (ayer) vimos a dos chicos (Prudencio y Duartes) un rato. Seguramente en la semana hablaremos con los jugadores más grandes”. Esa decisión, que le correspondía a la directiva, debió tomarse antes.

Ramón habló del bajón anímico del equipo. Y es cierto: los jugadores no ven la hora de que se termine el torneo. Raúl Damiani lo dijo con todas las letras: “Esperemos terminarlo lo antes posible. Se nos hace todo cuesta arriba. Se pierde y no se encuentran respuestas”.

Tampoco Jorge Carranza ocultó su dolor por la situación. "Teníamos otro tipo de aspiraciones y hace cinco partidos que las ilusiones se fueron por la borda. Fuimos irregulares, no ganamos dos partidos seguidos", reflexionó.

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