Instituto nunca renunció a sus convicciones y tuvo su premio
El golazo de Damiani borró las dudas. En un campo de juego impresentable y ante un duro rival, el Albirrojo se impuso con su idea de juego. La de siempre. A veces le salió bien y otras no tanto.
El golazo de Raúl Damiani a los 32 minutos del segundo tiempo (golazo por lo espectacular de la definición y por lo vital de su importancia) borró todos los cuestionamientos que hasta ese momento merecía la actuación de Instituto.
La Gloria tenía la pelota, llegaba hasta el borde del área de Deportivo Merlo, pero no pasaba de allí. Y a medida que se arrimaba el final inexorable, hasta daba la impresión de que el equipo, sin renunciar jamás a su convicción de tocar y tocar, perdía fuerza en su intento de marcar un gol y conservar sus chances de ascenso directo.
A partir de la chilena del defensor de Instituto, fue otro el panorama. Se liberaron aquellos jugadores que parecían tensos e impotentes y, con el resultado a favor, aquel fútbol sostenido a pesar de un campo de juego impresentable, encontró la profundidad que había faltado hasta la desesperación.
En el segundo minuto de descuento, Miguel Fernández marcó el segundo gol con el arco libre y le abrió paso a una esperanza que la derrota horas más tarde de River ante Patronato, robusteció todavía más.El entrenador Darío Franco dijo que el respeto que Instituto mostró por su línea de juego, aún en los momentos más calientes, fue lo mejor que pudo mostrarse en la gélida mañana de la cancha de Almagro.
Y es posible coincidir con él. Ni siquiera el penal accidentalmente errado por Paulo Dybala a los 26 minutos del primer tiempo (se afirmó mal con su pierna derecha en el piso poceado y su zurdazo se fue desviado), alteró a Instituto y lo apartó de su paciencia para tocar y seguir tocando hasta que aparecieran los espacios que el repliegue de Merlo le negó.
La entrada de Nicolás López Macri por Diego Lagos y la colocación de Hernán Encina como enganche en el comienzo del segundo tiempo le dieron a la Gloria algo más de profundidad tras una primera etapa en la que el penal malogrado por Dybala fue su único remate al arco de Darío Capogrosso.
También aportó lo suyo el mejicano Mario Moreno cuando ingresó por Dybala para jugar por la izquierda.
Pero nada terminó siendo más importante que el respeto que Instituto tuvo por sí mismo. Pudo haber ganado como sea, lanzando centros y pelotazos, renunciando a su estilo. Al final, ganó tocando y jugando, a veces bien, a veces no tanto. Por eso, su ilusión sigue en pie y brilla como nunca, a 90 minutos del último esfuerzo en su intento de regresar a Primera División.
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Síntesis
Deportivo Merlo:
Instituto: Julio Chiarini; Raúl Damiani, Juan Sills y Lucas Bustos; Alejandro Gagliardi, Ezequiel Videla y Franco Canever; Paulo Dybala; Hernán Encina, Miguel Fernández y Diego Lagos. DT: Darío Franco
