Instituto no podía terminar diferente
0-1 ante Rosario Central. El equipo de Frank Kudelka tuvo pocas luces y cuando los dirigidos por Miguel Russo le dieron la pelota, no supo cómo aprovecharla. Actuación olvidable.
En el cierre de un año para el olvido, Instituto cayó 1-0 ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito. La Gloria, que desde la llegada del entrenador Frank Kudelka presenta otro sistema de juego, mostró dos facetas en el juego de anoche.
En la etapa inicial, apostó a las salidas de contraataque. Los de Alta Córdoba pudieron haber convertido algún gol si se animaban un poco más, mientras que Rosario Central fue el dominador de la pelota, poniendo mucha gente en la ofensiva, pero sin exigir a Julio Chiarini. Por el sector de Gonzalo Piermarteri, la Gloria tuvo algo de fútbol.
De igual manera y sobre la hora del primer tiempo, el local contó con una clarísima jugada que generaron por derecha. Se combinaron Paulo Ferrari y Jesús Mendez para que Fernando Coniglio, debajo del arco, mandara la pelota varios metros arriba del travesaño.
Le costó ser protagonista
Ni bien iniciado el complemento, Rosario Central se puso en ventaja con un remate de media distancia de Nery Domínguez. Su remate se desvió en Cristhian Báez a la pasada y descolocó al arquero Chiarini. Fue desde allí cuando a Instituto le costó generar juego.
Pasado el sofocón de los primeros 20 minutos, el Canalla le cedió la pelota al equipo de Frank Kudelka. De poco le sirvió a Instituto porque no supo qué hacer con ella. El fútbol siguió ausente, como toda la temporada. Ahora con el nuevo entrenador y antes con Franco.
Con el local un tanto replegado, a Instituto le costó superar los tres cuartos de cancha producto de su falta de juego asociado. Pablo Burzio captó algunos rebotes y ensayó varios remates desde afuera. El pibe también se hizo cargo de algunas pelotas paradas (recién a los 33 minutos tuvo su primer córner). Eso fue lo poco que generó la Gloria en su incursión por el Gigante.
Sobre el final, el equipo cordobés se fue hacia adelante. Pero fue más empuje y ganas de empatar, que algo elaborado. En la última jugada, Julio Chiarini fue a cabecear, pero en el retroceso terminó cometiendo penal. Hernán Encina, el ex-Instituto, se hizo cargo y la tiró afuera.
El resultado terminó siendo escaso para la diferencia que Rosario Central demostró en el trámite del juego. Ahí, el equipo de Miguel Ángel Russo, fue más en jugadas asociadas y en llegadas.
Si la Gloria quiere pelear por algo, deberá tomar nota de la derrota de anoche. Es de las que enseña.